viernes 27 de enero de 2012

Ryan Gosling a la 1, a las 2 y a las…


No es que sea bruja o adivina (bueno, tengo lo miíto), pero este año  escucharemos tres nombres por todos lados: George Clooney, Charlize Theron y Ryan Gosling. Estos tres actores, al menos al inicio del año, acaparan cartelera, trailers y prensa.  Pero hoy en especial, quiero dedicarle estas líneas al Ryan, quien desde hace unos añitos ha venido creciendo en taquilla, músculo y, hay que decirlo, en calidad interpretativa y papeles increíbles.

Por eso y porque el fin de semana llegaron a cartelera dos de sus mejores películas, es que hoy nos empaparemos de Gosling.

Ryan, originario de Canadá y con buenotes 31 años, está acaparando las miradas no solo de las damas gracias a sus excelentes pectorales y perfecto abdomen, también la de ellos que lo admiran física y actoralmente y, por supuesto, de directores, productores y críticos de cine: todos lo quieren ahí.

Y él, mientras todo mundo está aprendiéndose su nombre, elige los proyectos que pueden aportarle más a él, como persona y como profesional.

A pesar de no ser graduado de una gran universidad ni de tener estudios al respecto, es un hombre con tablas y con un talento que no se puede negar.

Si no lo creen, echen un vistazo a estas dos películas que, disculpen que insista, tienen que ver:

Poder y Traición
(The ides of March)

George Clooney asume la cabeza del proyecto al ser el director y pieza clave en la trama de esta cinta política, llena de sutilezas y descaros por todos lados.

Sorprende y no el reparto encabezado por estos dos galanes, Paul Giamatti, Philip Seymour Hoffman, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Max Minghella y Jeffrey Wright.
La ética y la política parecen ni siquiera saludarse, hace ya mucho se dejaron de hablar, es más, ni se odian, simplemente se ignoran, se omiten.

¿Dónde quedan las ganas, la fe, las propuestas cuando se enfrenta una realidad de poder, traición e intereses diversos? ¿Se puede continuar siendo fiel a sí mismo?

Los Idus de Marzo eran los días de buenos augurios hasta que Julio César fue asesinado en uno de estos días, y a pesar de las advertencias, él quería asumir que nada sucedería (“¡Cuídate de los idus de marzo!)

¿De eso se trata la política? ¿Qué tan débiles somos? ¿Dónde queda la lealtad y la pasión?


Drive el Escape

(Drive)

Dirigida por Nicolas Winding, esta cinta ha fascinado a todo mundo, y no nada más por la famosa chamarra de Ryan.

El conductor o Driver, es un doble de cine que también trabaja en un taller y, por qué no, tiene sus trabajitos extras: él elige a sus clientes especiales (delincuentes, no hay que ser adivinos), a quienes les realiza entregas impecables y sin mucha información.  Su vida anónima y monótona cambia cuando conoce a una muchachona que tiene un hijito y, queriendo, muy queriendo, se convierte en parte de esa familia. Con todo lo que implica ser parte de una familia.

"Una película que oscila entre el romanticismo exacerbado y la violencia demoledora, resituando el estoicismo del estilo de un Michael Mann o un William Friedkin (...) ¡qué hermosas son las secuencias de acción!" (Sergi Sánchez: Diario La Razón)


Disfruten de estas producciones antes de que se vayan de cartelera. No se arrepentirán.

El caramelito

Para finalizar, les dejo un cariñito a las damitas (y aquellos caballeros que lo aprecien), un tumblr dedicado a sus expresiones faciales y corporales.

Enjoy!



domingo 22 de enero de 2012

Compras básicas

Ahora que estamos en época de ofertas, ¿qué es lo que nunca puede faltar en su lista de compras?

Mi genial equipo de shoppers y yo nos dimos a la tarea de mostrarles la última selección de preciados objetos que se pueden conseguir en almacenes de prestigio. Y a las mejores ofertas...

Por ejemplo, para los amantes de la cocina, nada mejor que este hermoso regalo... que adornará las cocinas y servirá, también, de espanta ladrones.


Para los casos de severo sueño y tener que godinear, sí hay remedio. Con este fantástico invento usted podrá hacer ambas cosas: dormir y hora nalga.


Por supuesto, para los amantes del cine, nada como este "detén puerta" que buscaba un Camino Amarillo...


Para los #foreveralone que intentan negarlo o de todas las formas posible, olvidarlo, tenemos una gran opción... la toalla reversible "siempre feliz" (un best seller):


En el área geek, le tenemos, damita, caballero, la denominada "Bat-peg", ideal para el ñoño que todos traemos dentro.

Si, por el contrario, usted es un poco traviesón o traviesona, puede jugar a las guerritas de comida con este magnífico invento, que, gracias a Dios, viene en tallas distintas; seguro los de Victoria's Secret lo diseñaron.


Para cuando usted esté harto de la lluvia pero no le queda otra que enfrentarla, le tenemos el bonito paraguas que ilustrará su sentir.


Por supuesto, para la noche kinky, el traje ideal para todo gusto. El elefantito, la jirafita y demás animales a otro nivel..

Seguro prenderá a más de un@...


Y para los caballeros, que han estado muy abandonaditos en el área del disfraz, les tenemos la mejor peluca del mundo. Hasta el mismo Sherlock ya las usa...

También para los caballeros que se conforman con cualquier bulto para acompañar sus noches, ya no tendrán más por qué hacerlo. Ahora, la Manuela Larga "felicidad garantizada", remediará las malas compañías.


Y para terminar... si usted anda muy en la onda The Big Band Theory "a la Howard", nada como este disfraz para sus noches temáticas. 


Enjoy the sopping...

viernes 13 de enero de 2012

Dejemos que las prisas nos rebasen


No sé en qué momento nos dieron pastillitas de prisitis… pero a todo queremos correr. Todo lo queremos rápido. Tampoco puedo afirmar si esto es un problema de los nacidos en los 70’s y después, o es un síntoma del Siglo XX, pero yo lo noto marcadamente en l@s miembros de mi generación y todavía peor, en las posteriores.

Corremos para todo.

Y el amor no está excluido.

¿Por qué tanta prisa por satisfacer una urgencia carnal, por un anhelo emocional? ¿Qué tan vacíos estamos que tenemos que llenarlo rápidamente como si no hubiera mañana? Nos atascamos, nos atragantamos, no le damos tiempo a que algo se vaya formando, a que tome cuerpo y volumen. Lo exprimimos de inmediato y, la mayoría de las veces, terminando desinflándose dejando… vacío.

Y no hablo sólo de las relaciones de pareja (en donde es mucho más palpable), hablo de TODO. Por ejemplo, de las palabras: qué rápido los adolescentes comienzan a AMAR  a alguien que conocen por Facebook, a ser mejores amig@s con alguien a quien conocieron la fiesta de anoche.

Todo rápido, como si una relación se formara de la noche a la mañana, sin tiempo de conocernos… ni de aprendernos nuestros nombres.

Hasta que llega el momento en que nos hartamos y empezamos, primero, a conocernos y partiendo de esa base, nos disponemos a relacionarnos con los otros: ya sé quién soy, me respeto y entonces sí puedo ver al otro, respetarlo, honrarlo y tal vez, quererlo.
Pero solo entonces.

Por supuesto que esta reflexión es añeja, años y años hemos pasado Raúl Mejía  y yo hablándolo en cafés morelianos y chilangos; creando teorías y tratando de explicar nuestras metidas de patas en búsqueda del amor pero solo saciando la pasión.  Al final, la moraleja del osado y bien ponderado amigo y escritor es: “Hay que administrar la nalga, Lata”.
“...o como lo llama el buen Mau Lira: "Encarecimiento de glúteo", Dice Raús.
Por eso me envió este texto, con todo y fuente, no nos vaya a acusar la ley SOPA de quién sabe qué.

Nomás, prepárense para las pedradas, damitas.

ANA BOLENA, Los tacones del deseo. Excélsior, 11 de enero, 2012.
“Hace poco me preguntaron que si darse a desear era equivalente a no pelar al susodicho, ¡error! Darse a desear es que, haciéndole saber que te interesa, deberá luchar por un espacio en tu corazoncito.

“De repente a las mujeres se nos cuatrapean las definiciones a la hora de la seducción, con tanta “literatura” mal interpretada de cómo ligarte a un hombre, nos hacemos bolas y terminamos tomando consejos que creímos que nos dieron o que en algún momento parecieron coherentes. Los hombres no son cavernícolas (bueno, algunos sí) a quienes podemos amaestrar como a un perrito se le enseña a dar la pata, lo que sí podemos es jugar el juego del cortejo como toda una hembra que se respete.

“Lo primero, esto dicho por hombres, es que una mujer que está 100% disponible pierde puntos. No quiere decir que cada que te invite a salir lo vas a mandar a la goma, pero de vez en vez vale la pena no cancelar los planes con las amigas y postergarle la cita para que se incremente su deseo de verte.
Cuando un hombre está detrás de los huesitos de una mujer mantiene su pensamiento en ella, motivado por el deseo sexual que crece sobre todo cuando no ha habido dicho contacto, así que es bueno mantenerlo por más tiempo macerando esas sensaciones. Un hombre necesita saber que le interesas, no porque se lo digas sino porque se lo demuestras.

“El ego masculino debe ser alimentado con alpiste para que no enloquezca de hambre, pero tampoco fomentar su engorda. ¿Qué quiero decir con eso? Pues que entrar al coqueteo de miradas, de repente una que otra caricia en su brazo o cualquier tipo de contacto semi romántico le reafirmará que va por buen camino contigo, pero tampoco hay que exagerar, lo que siempre debe estar claro es que una será la conquistada (en el mejor de los casos) y no la conquistadora. No se trata de ser mochilona, el sexo llegará cuando tenga que llegar, pero retrasar la hora del placer puede lograr que se acerque un poco más emocionalmente antes de saciar el instinto animal.

“A un hombre le gusta la mujer segura, eso de andar expresando los miedos e inseguridades demasiado pronto es un error. Nada de “es que siento que estoy gorda” o “no sé si me veo bien”, bla bla bla, una mujer no necesita ser 90, 60, 90 para ser atractiva y les pongo el mejor ejemplo: ¿recuerdan a Alessandra Rampolla, una de las sexólogas más famosas de Latinoamérica? Pues ella es una chica de osamenta ancha y en algún momento tuvo un cuerpo voluptuoso o lo que podríamos decir “gordita”, pues los hombres gustan mucho de ella, ¿y eso por qué es? Porque es una mujer que demuestra seguridad en sí misma, que tiene la capacidad de disfrutar y aceptar su cuerpo, y de convertirlo en su mejor arma de placer, ¿ven? Así que por el bien del futuro Romeo y de una, como Julieta, lo mejor es sentirse guapa, atractiva y maravillosa siempre. Esto va de la mano con temas más internos, ese ideal virginario de la niña sumisa y calladita sin ideas ni teorías propias está junto al garrote que mató al primer mamut o por lo menos le agradará al tipo de hombres que agarraba dicho garrote. Una mujer debe tener sus propios intereses, ideología, creencias, mundo, amistades, en fin, debe tener algo que le provoquen ganas de cazarla o casarla, de hacerla suya más que en cuerpo, en persona, en vida.

“Una dama debe ser dama en todo momento, menos en la cama. Una mujer con boca de carretonera baja las ganas (no lo digo yo, lo dicen ellos). Darse a desear no es colgarte un letrero de “No tocar” ni uno de “me urge que me toquen”, es como decir a punta de pestañeos que te agradan, que puedes designar tiempo de tu vida para conocer a aquel hombre que se interesó en ti. Pero como siempre les he dicho, queridas Cirilas, lo más bonito de todo es ser naturales, auténticas y ocurrentes, hacernos reír mutuamente, compartir y ser afines pero, sobre todo, fluir. Buena energía siempre. Adio!”


¿Qué opinan?

miércoles 4 de enero de 2012

El Hugo Cabret de los cinéfilos


“… the obsession of cinema and the shame of being cast away and forgotten.”
Martin Scorsese sobre Hugo Cabret


Me pregunto cómo habrá nacido la idea de que Martin Scorsese adaptara la obra de  Brian Selznick… ¿su hija le regalaría el libro? ¿Un productor osado le pasó el guión? ¿O habrá sido en una feria del libro donde el chaparrito Scorsese daba vueltas y se topó con esa portada extraña que simula un globo, la luna y un mecanismo de reloj? Estas cosas me llaman la atención… el proceso creativo, cómo nacen las ideas y los momentos justos que las disparan: qué veía, qué pensaba, qué sentía.

El chiste es que lo hizo y adaptó el libro para niños a una película que ha despertado el interés, el entusiasmo de cuanto crítico la ve.

Pero, ¿será justo este entusiasmo?

A calzón quitado
El problema de Hugo (también conocida como “La invención de Hugo Cabret”) es uno: no tiene un público definido.

Si ustedes lo piensan bien, sí es un problema, sobre todo para la distribuidora. Quizá por eso tardaron tiempo en encontrar la que se aventara el paquete y también por eso mismo han retrasado tanto el estreno.

¿Eso lo hace una buena o mala película? Ni lo uno ni lo otro, pero es un problema.  ¿Quién irá a verla?, ¿quién la amará? Los críticos, evidentemente.

¿Los niños? No, demasiado lenta para ellos. ¿Los no cinéfilos?... Mmmm… difícil de contestar aunque me aventuraría a decir que no la amarán al grado en que los críticos lo hacen.

Tiene que gustarte el cine. Y si vives de él, la amarás. Si es una pasión, te volará los sesos.

¿Por qué?...

Spoilers ahead…

[Spoilers]
Cito a Eileen Jones, quien lo dice de forma insuperable:

"So the plot lumbers along like this awhile till the kid and his new friend Isabelle (Chloe Grace Moretz) try to solve the mystery of what’s ailing her angry guardian “Papa Georges” (Ben Kingsley). Turns out he’s embittered because he’s Georges Melies, the forgotten film pioneer, so the kids have to get him rediscovered and lionized. Which they do.

"The Georges Melies plot device puts all film critics and would-be cineasts into ecstasies, because it’s regarded as an essentially good thing whenever a film includes a film history lesson. I don’t know why. But I’ve read reviews about how marvelous it is that Martin Scorsese, auteur, has worked into this movie his own obsessions with film history, has even presented a kid-version of himself in Hugo, a character who saves a filmmaker and his films. See, Scorsese is always running around saving “lost” films and doing documentary tributes to filmmakers, and he once did this very admirable thing for the great director Michael Powell. Powell was living in poverty somewhere in England, all but forgotten, when Scorsese rescued him and got his film Peeping Tom shown and appreciated decades after it was condemned as so shocking it drove Powell into obscurity. Scorsese’s editor Thelma Schoonmaker then married Powell, and it was all very heartwarming.

"There’s even a big plug in Hugo for film preservation, Scorsese’s favorite cause. And apparently Scorsese is a Melies fan, because he shows the most lovingly restored clips of old Melies movies ever, and actually makes a case for their being watchable anytime after 1910. Judicious editing really helps. If you’ve ever actually slogged through A Trip to the Moon (1902) or any of the less-famous Melies films, you know the punishing pace and static camerawork and elaborate staginess of the Melies experience, which changes very little over the course of his many films. For every clever effect that makes you say, “Oh, that was pretty good!”, there’s a ton of leaden footage of plump chorus girls waving their arms pointlessly, and cardboard sets sliding in and out, and endlessly repeated trick shots of monster-suited extras leaping into invisibility with a poof of stage-magician dust."

[/Spoilers]

¿Entonces? ¿Eso la hace buena o la hace mala?

Yo digo que más que eso, definitivamente la hace esencial.

La película linda
'Hugo' is certainly one of the most lovingly crafted, gorgeous and Scorsese-y films the director has made in some time.” 

La magia
La mayoría de las personas que han visto esta película coincide en que es lenta al principio, pero que da un vuelco monumental en cierto punto (si leyeron los spoilers, ya sabrán qué punto).

Imaginen eso cuando lees el libro: el voltear la página y darte cuenta, visualmente, de qué se trata, creo que es más poderoso que verlo en la pantalla grande. O quizá fue porque yo me sorprendí así, pero al parecer justo ahí es cuando les vuela los sesos a los fanáticos: les dan el dulce que necesitan. Te entusiasmas, prende algo que hay dentro de ti.

De ahí en adelante todo fluye mejor: no se siente lo pesado, la historia del niño huérfano se va diluyendo y la magia del cine arrasa con todo, con la tristeza, la melancolía, con el olvido.

El mérito del libro
Hay que ser justos, el mérito de la historia no es del director, es del autor del libro. Si me hubieran hecho caso desde hace meses (cof cof) se hubieran dejado extasiar por las imágenes originales del libro, hubieran entendido por qué alguien como Martin Scorsese se adelantó y pidió mano para filmarlo.

El mérito de la película
Como bien dice Arturo Aguilar, el libro y la película deben de tratarse como dos universos distintos, como entidades independientes, de otra forma no dejarás de compararlas. Me parece un punto inteligente y muy sano.

Y si Martin Scorsese logra que una obsesionada con el libro como yo lo haya olvidado POR COMPLETO delante de la película, eso lo convierte, ante mis ojos, en un mago.

Un mago que hace que se muevan las emociones, un mago que sabe dirigir actores, que sabe utilizar el 3D para mucho más que dar profundidad. Un mago que brinda un universo paralelo de un universo creado por palabras, ilustraciones y fotografías.

Las actuaciones son excelentes. Te olvidas del Gandhi de Ben Kingsley, del cómico desbordado de Sacha Baron Cohen, de la inexperiencia de Asa Butterfield, de la Hit Girl de Chloe Moretz, de lo sexy que es Jude Law (totalmente paternal), de la hermana Lestrange (o Malfoy) de  Helen Macrory, del tío Vernon de Richard Griffiths; ¡carajo!, que te olvidas del mundo externo y te conviertes en un espectador de París, de la nieve, de las mangas sanconas y el pelo grasoso de Hugo, de la emoción de ver al autómata funcionar, del descubrimiento y el mensaje del más allá.

Y luego… esas imágenes restauradas, esos sueños con los que muchos crecieron, otros no habíamos visto y algunos, habían por completo olvidado.

El diseño de arte es impecable y la imagen, con todo y la oscuridad que aporta el 3D, transparente, nítida, hasta duelen los ojos de lo bien hecha que está.

Las secuencias, los juegos de cámara, te atrapan y aunque es cierto que el ritmo de la historia baja un poco en momentos, te recupera segundos después.

Visualmente espléndida.

Históricamente entrañable.

Esencial, pues.

¿Y la historia?
De la historia ya había escrito, léanlo en mi otro post, y sí, se respeta la misma.

Así que no los entretengo más y dejo que vayan a apartar sus boletos para verla el 27 de enero.

No se alenten, que es probable que no dure mucho en cartelera. Recuerden su mayor problema.

“In the case of "Hugo," yes, it was a family picture, but that was secondary. It sparked something in me, and I found myself driven to make it.”  Martin Scorsese. Por eso, no se la pierdan. En una de esas enciende también algo dentro de ustedes y se sienten un poco más vivos. Para mí, eso es el cine. Al parecer para él también.


domingo 1 de enero de 2012

Bienvenido 2012

Año del dragón. Mi año.

Año de "es lo que es" y fluir. 

Por eso, este es mi recordatorio. A ver si lo logro.
“Life is a series of natural and spontaneous changes. Don’t resist them - that only creates sorrow. Let reality be reality. Let things flow naturally forward in whatever way they like.” - Lao-Tzu


jueves 29 de diciembre de 2011

Top ten latoso... de películas, versión 2011


Casi podría generalizar que este año ha sido de películas que no se quedan en la cabeza: no son tercas, no mueven, no aportan más que un momento… de algo, pero un momento.

Para mí, en esta lista tiene que haber cintas que me hayan dejado más. Tal cual. No pretendo que sea un recopilado de lo más polémico, lo más taquillero ni lo más notable, para eso tenemos los Óscares y demás premios rimbombantes. Esta lista es muy personal y emocional, hecha con las entrañas, por eso quizá sea injusta y, definitivamente, muy parcial.

Pero es lo que es.

Cabe aclarar que tomé en cuenta las que se estrenaron este año en México, entonces… aquí va:

1.       De dioses y hombres
Des hommes et des dieux, Francia, Dir: Xavier Beauvois.

De lo mejor que he visto en mi vida. Es una historia conmovedora, hermosa y que a rebeldes como yo nos hace creer. La música le da ritmo y fuerza exquisitas, ritmo que arranca lágrimas, fuerza que te hace creer. Definitivamente para tenerla en casita y verla cuando sintamos que la vida está muy jodida, cuando se nos vayan la esperanza y la fe.

2.       Potiche, mujeres al poder
Potiche, Francia, Dir: Francois Ozon.

Si no la vieron, muy mal. Es una de las comedias más ligeras y sutiles que he visto, pero no por eso deja de tocar temas relevantes, de forma como  “aquí no pasa nada”. La actuación de Catherine Deneuve la ensalsa, la llena de condimento sin ser demasiado picante, es… simplemente adecuado, sabroso, casi como mis guisos. Claro, en mi lista tenía que haber unas francesas, si no, no es mía.

3.       Temple de acero
True Grit, EUA, Dir: Ethan y Joel Cohen.

Después de verla me quedó una sensación que no tengo idea de por qué llegó, cómo o en qué momento, pero es tal cual: película masculina con esencia femenina. Un gran logro para un par de directores hombres que lograron hacer una cinta que parece dirigida por una mujer (lo que sea que signifique), y eso no cualquier lo puede hacer. Y menos con un western.

4.       Los chicos están bien
The Kids are all right, EUA, Dir: Lisa Cholodenko.

Tiene sus detallitos, pero me encantó cómo se refleja la irresponsabilidad de una parte de la pareja, cómo culpa a la otra para no verse a sí misma. Cómo se desgasta la relación y cómo, al final, culpan a un tercero de sus problemas. Y todo por averiguar el origen de uno, caray. Muy bien Julianne Moore, Annette Bening y Mark Ruffalo. Muy bien todos.

5.       Medianoche en París
Midnight in Paris, EUA, Woody Allen.

Confieso que me causa un poco de conflicto incluira, ya que la segunda vez que la vi, no la disfruté tanto como la primera. Pero aún así, es un deleite. Woody Allen está envejeciendo y se nota solo en los permisos que se da, no en la narrativa ni en la calidad de sus historias. Para mí es un Woody Allen siendo Woody Allen, de principio a fin. Fiel a su nostalgia por lo antiguo, nos da una lección para dejar de fantasear y vivir el ahora.

6.       Así se siente el amor
Beginners, EUA, Dir: Mike Mills.
 
Para todos aquellos que nos sentimos perdidos cuando iniciamos una relación, llega una "comedia" que te da de punches con un par de personajes entrañables que no son los protagonistas: la mamá y el papá de Ewan McGregor. Hilarantes, locuaces, bien caracterizados (aunque quizá la madre está un poco descuidada en el peso de la historia). De alguna forma es un boy flick no dramático, en donde se explora la relación del protagonista con sus mujeres, lo mucho que puede meter la pata y la liberación de su padre. Claro, tiene un final en el que se puede (o no) redimir. Nada está escrito.

7.       Presunto Culpable/Alamar 



Difícil decisión. Ambas mexicanas. Cuando vi Presunto Culpable me pareció muy interesante y bien narrada, ¡no me aburrí! Y eso que lo mío lo mío, no es el documental. Alamar, por otro lado, es mucho más lenta, con pocos diálogos y menos acción, pero es entrañable y movió mi lado maternal.

8 y 9.       Tin Tin/Rango: empatadas. Dos de animación. La primera, es Indiana Jones periodista animado, con detalles exquisitos y propios del cine actual. La segunda, el Llanero solitario metropolitano y optimista llega a provincia.




Finalmente... ¿Será?

10. El árbol de la vida
The tree of life, EUA, Dir: Terrence Malick.


No me decido... ¿será una de las mejores del año?, pero eso sí, visualmente es como meterte una tacha y dar vueltas en un carrusel. O bueno, eso creo. La historia en sí es dramática y con excelentes actuaciones. Me causa un poco de conflicto que no haya entendido bien quién fue el que murió (aunque me lo traten de explicar), por lo que al final creo que puedes perderte. Pero, nada mala en lo visual, una vez más mi marido Lubezki saca la casta de genio y lo hace de maravilla.

Sí, más de 10… pero al menos, ya saben a qué tirarle cuando vayan a rentar o a comprar estas películas. Se los advertí.



martes 27 de diciembre de 2011

Día laboral de picarte los ojos…


Ya me serví café. Ya investigué de los trámites para cambiar la dirección en mi IFE. Ya hice la cita.
Ya vi qué necesito para sacar mi visa gringa. Ya me di cuenta de que necesito mi pasaporte. Y no lo traigo.
Ya empecé a armar la edición de Siriusfem.
Ya vi Woody Allen Jesus. Tres veces.
Fui al baño dos veces.
Chatié un poco con Tucho, porque es el único despierto a estas horas.
Ya hablé por teléfono.
Ya partimos pastel cumpleañero.
Ya pasé mis citas del próximo año a mi nueva agenda.
Ya elegí revistas de cocina para llevarme a casa.
Y son a penas las 11:32.
Ah. Y ya dije que sí a una nueva columna. De cine.

(Imagen: razlindaradzi.blogspot.com)

lunes 26 de diciembre de 2011

Y Dios, nos envió a su hijo

Hay pruebas irrefutables de que Jesús fue un hombre ejemplar. Ahora que andamos celebrando su cumple cumple, qué mejor que ver todo eso que fue Jesús... y cómo sería si viviera en estos momentos en este caótico mundo.


(Espero le entiendan... busqué con subtítulos, pero no existe aún)

martes 20 de diciembre de 2011

Violencia todo el tiempo

Y que llega el WARpig a mi vida. Por culpa de mi hermano Edgar. Claro, mi hermano acaba de descubrir los podcasts cuando yo tuve uno hace aaaaaaños… típico de tus familiares: Ay, hermanita, tienen una cápsula de radio bien bonita… y mis ojitos así: ¬¬. Ay, hermanita, hacen concursos en redes sociales, y mis ojos de nuevo así: ¬¬, yo los hacía en mi blog hace SEIS años.


Pero bueno, démosle chance al pequeño inocente que está despertando al mundo. El chiste es que descubrió los podcasts en iTunes y está fascinado con el del WARpig. Emocionado me puso varios y, confiésolo, me gustó lo que escuché.


Hace buenas reflexiones y voy a retomar una que me hizo casi aplaudir de pie. Es sobre la violencia: “Bájenle dos rayitas”.


¿De qué va? Pues de eso mismo, de “ya chale con la violencia disfrazada de muchas cosas”, lo cual viene muy al caso, en estas fechas y, bueno, todos los días, la neta.


“La agresión por la agresión es la habitual”. Es lo que vivimos todos los días, sobre todo en ciudades como la capital del país, ¿se fijan cómo conducen? Y en el interior del país, se nota en la frustración de los meseros, por ejemplo: te avientan las cosas.


La onda de la manejada me parece un ejemplo clarísimo, es una forma muy común de desahogar la neurosis.


Recuerdo un novio que tuve que era muy pasivo en la vida cotidiana: bonachón, les dicen. Todo era “lo que tú quieras”, excepto en la manejada. Me daba terror subirme con él, porque ahí sí: él era un cabrón. ¿Qué no sería mejor canalizar la furia, la ira, de otras formas menos... digamos, peligrosas?


Sí, todos tenemos frustraciones, corajes, enojos… pero ¿cómo lo sacamos? Generalmente no de la forma más sana. Un ejemplo que veo mucho es con los animales, ¿cómo les gritan histéricos al perrito que ladra (es su naturaleza) pero ante la vida van agachando la cabeza?


Y un GRAN ejemplo de la neurosis, de la agresividad que quiere salir de alguna forma, es Twitter:  “Muchabanda espera el momento para agredir… paraíso troll: Twitter. Hogar de violentos.” ¿Qué tal? Totalmente de acuerdo con el marrano de la guerra (o guerrero marrano, que “viene siendo” lo mismo). Creo que Twitter se está convirtiendo en la terapia que no tomamos, en los calzones que no tenemos.


Twitter se convierte en receptor de mierda y, por supuesto, en generador de mierda. Mierda mierda mierda.


Yo mejor les recomiendo que ahorren sus planes de datos (que baratos no son) y se paguen una terapita, les caería de perlas.


En fin, volvamos a la agresión, “¿Qué te agrede a ti? ¿Por qué agredes tú?... Odiamos la agresión, así que odiamos y agredimos.” En un mundo que nos jala a lo oscuro, pues damos el paso y nos metemos a la oscuridad; al juego, a la frustración, y “a ver de qué cuero salen más correas”.


“¿Cómo les pides que se controlen?  Toda esa agresión terminamos recibiéndolo todos en la cola del cine, en la vida cotidiana. Agresión es hasta no hacer nada.  La violencia se convierte en más violencia."


Y, claro “Hasta nos gusta responder las agresiones.”


Tómela.


Yo les hago una muy cordial invitación a que se dejen de, perdón, mamadas (ay, no, ya me puse agresiva también yo…).
Toma 2.
5,4,3,2, cue:


Yo les hago una muy cordial invitación a que sean honest@s consigo mism@s, a que vean en sí mism@s y el reflejo SUYO en el otro.


Es en serio lo de los planes de datos, ese es un tip muy mío. Yo he elegido mejor convivir cara a cara con la gente, tocarlos y, a cambio, no estar todo el tiempo disponible. Ese dinero que invertiría en un plan de datos mejor lo invierto en mí: en mis terapias, en estar mejor yo.


Por supuesto, cada quién tiene sus prioridades, cada quién sabe en qué gasta sus ingresos, pero les dejo esa mosca en la oreja.


Bueno, les dejo dos: ¿qué tan agresivo eres y cómo lo canalizas?


Piénsenlo.

Para escuchar el Podcast nomás píquenle aquí.
**Lata marca el número de su VuélvemeCuerda**


lunes 19 de diciembre de 2011

The good and the evil en época de regalitos



Imagine esta escena:  el angelito me habla a la derecha y el diablito a la izquierda. Al oído, no tan quedito como deberían.


El angelito trata de convencerme de ir hacia el bien, obviamente, de seguir por el buen camino comenzado desde hace tiempo. El diablito me habla de quedarme en el lugar oscuro, en los patrones que ya se rompieron y que por fuerza de costumbre, una tiende a repetir.


Y no, no hablo de comida marrana, de no hacer ejercicio y ese tipo de costumbres que, qué le vamos a hacer, sí están arraigados deep inside. No, hablo de otra cosa.


Les cuento mi triste y diabólica historia.


Iba yo feliz, lalalalala, paseando por los pasillos de cierta tienda cuyo nombre me guardaré (es uno de mis secretos) mirando entre objetos vintage, basura overpriced y una que otra joya. ¡Una Paquita!, grité al descubrir las revistas de moda de los años 50’s… Claro, yo las conocí porque mi abuela materna tenía muchas y en ellas descubrí la moda a la Jackie Kennedy que me moría por usar a mis tiernos… ¿8 años? Guantes largos, sombreros, faldas con crinolinas. Todo el glamour, pues. El ver esas revistas me llevaron a mi infancia, esa infancia en la que solo quieres crecer para poder usar de esos vestidos (¿qué importaba si eran los 80’s y me hubiera visto ridícula…?), también encontré patrones para hacer ropa de esa época (esos que venían en cajita) que quería comprar de inmediato (¿para qué?, buena pegunta)…


Luego me topé con unos LP de vinilo, unas jarras de rancho (no puedo definirlas de otra forma), carritos de esos de la colección de papá que destruimos,  tazas (las quiero todas), porta retratos con fotos de personas desconocidas… y de repente… una sorpresa.


Mi papá nada más me seguía, mientras yo corría por la tienda para alcanzarla y mis hermanos salían discretamente, fingiendo no conocerme…


Hagan de cuenta que el cielo se iluminó y salió un rayito de luz… alumbró exclusivamente el objeto y yo no podía soltarlo. Estaba como pegado a mí. Era… perfecto.


Lo compré, por supuesto.


El problema… sí, había un problema, el problema era para quién era perfecto. No, no era un regalo para mí. Era para alguien que hace poco tiempo ya no está en mi vida.


Era perfecto y lo compré para esa persona. Salí muy convencida de que quería que lo tuviera. Según yo, pocas lo apreciarían tanto como esa persona. Pero llegó el diablito.


Ya en el silencio del hogar se aparecieron las dudas: ¿Para qué diantres lo compré, si ya ni nos hablamos? Claro, una de mensa comprando regalos para alguien que ni se acuerda de ti. No, obvio, no se lo merece… El pinche diablo gritaba a mi oído mientras el flojonazo del angelito dormía. Estoy segura que dormía porque ni pío hacía.


El diablito ganó (obvio) y decidí vender el preciado objeto. De hecho, hasta pensé en  hacer negocio y todo. Seguramente habría gente interesada en los objetos encontrados, y yo podría enriquecerme a sus costillas (y sus carteras). Nombre, si el plan era perfecto.


Hasta hoy en la mañana. El pinche ángel por fin despertó (me late que el diablito le dio un valium para deshacerse de él) y empezó a endulzarme el oído: Pero si ese regalo no lo compraste porque lo mereciera o no, lo compraste porque se te dio la gana. ¿Qué no habíamos dejado ya ese tema de “doy porque me dan”? ¿En verdad puedes dar sin recibir nada?


Y así mi ojo.


Vaya, yo solita me puse la prueba. ¿No que muy Chuchita cuerera?


¿Será que podré regalar algo sin esperar nada a cambio, ni siquiera un “gracias”? ¿Habré llegado al punto real de alejarme lo suficiente como para dar sin peligro ni miedo?


No lo sé.


Mientras tanto, estas dos conciencias contradictorias me siguen murmurando, picando, retando. La historia no ha terminado.