“… the obsession of cinema and the shame of being cast away and forgotten.”
Martin Scorsese sobre Hugo Cabret
Me pregunto cómo habrá nacido la idea de que Martin Scorsese adaptara la obra de Brian Selznick… ¿su hija le regalaría el libro? ¿Un productor osado le pasó el guión? ¿O habrá sido en una feria del libro donde el chaparrito Scorsese daba vueltas y se topó con esa portada extraña que simula un globo, la luna y un mecanismo de reloj? Estas cosas me llaman la atención… el proceso creativo, cómo nacen las ideas y los momentos justos que las disparan: qué veía, qué pensaba, qué sentía.
El chiste es que lo hizo y adaptó el libro para niños a una película que ha despertado el interés, el entusiasmo de cuanto crítico la ve.
Pero, ¿será justo este entusiasmo?
A calzón quitado
El problema de Hugo (también conocida como “La invención de Hugo Cabret”) es uno: no tiene un público definido.
Si ustedes lo piensan bien, sí es un problema, sobre todo para la distribuidora. Quizá por eso tardaron tiempo en encontrar la que se aventara el paquete y también por eso mismo han retrasado tanto el estreno.
¿Eso lo hace una buena o mala película? Ni lo uno ni lo otro, pero es un problema. ¿Quién irá a verla?, ¿quién la amará? Los críticos, evidentemente.
¿Los niños? No, demasiado lenta para ellos. ¿Los no cinéfilos?... Mmmm… difícil de contestar aunque me aventuraría a decir que no la amarán al grado en que los críticos lo hacen.
Tiene que gustarte el cine. Y si vives de él, la amarás. Si es una pasión, te volará los sesos.
¿Por qué?...
Spoilers ahead…
[Spoilers]
Cito a
Eileen Jones, quien lo dice de forma insuperable:
"So the plot lumbers along like this awhile till the kid and his new friend Isabelle (Chloe Grace Moretz) try to solve the mystery of what’s ailing her angry guardian “Papa Georges” (Ben Kingsley). Turns out he’s embittered because he’s Georges Melies, the forgotten film pioneer, so the kids have to get him rediscovered and lionized. Which they do.
"The Georges Melies plot device puts all film critics and would-be cineasts into ecstasies, because it’s regarded as an essentially good thing whenever a film includes a film history lesson. I don’t know why. But I’ve read reviews about how marvelous it is that Martin Scorsese, auteur, has worked into this movie his own obsessions with film history, has even presented a kid-version of himself in Hugo, a character who saves a filmmaker and his films. See, Scorsese is always running around saving “lost” films and doing documentary tributes to filmmakers, and he once did this very admirable thing for the great director Michael Powell. Powell was living in poverty somewhere in England, all but forgotten, when Scorsese rescued him and got his film Peeping Tom shown and appreciated decades after it was condemned as so shocking it drove Powell into obscurity. Scorsese’s editor Thelma Schoonmaker then married Powell, and it was all very heartwarming.
"There’s even a big plug in Hugo for film preservation, Scorsese’s favorite cause. And apparently Scorsese is a Melies fan, because he shows the most lovingly restored clips of old Melies movies ever, and actually makes a case for their being watchable anytime after 1910. Judicious editing really helps. If you’ve ever actually slogged through A Trip to the Moon (1902) or any of the less-famous Melies films, you know the punishing pace and static camerawork and elaborate staginess of the Melies experience, which changes very little over the course of his many films. For every clever effect that makes you say, “Oh, that was pretty good!”, there’s a ton of leaden footage of plump chorus girls waving their arms pointlessly, and cardboard sets sliding in and out, and endlessly repeated trick shots of monster-suited extras leaping into invisibility with a poof of stage-magician dust."
[/Spoilers]
¿Entonces? ¿Eso la hace buena o la hace mala?
Yo digo que más que eso, definitivamente la hace esencial.
La película linda
'Hugo' is certainly one of the most lovingly crafted, gorgeous and Scorsese-y films the director has made in some time.”
La magia
La mayoría de las personas que han visto esta película coincide en que es lenta al principio, pero que da un vuelco monumental en cierto punto (si leyeron los spoilers, ya sabrán qué punto).
Imaginen eso cuando lees el libro: el voltear la página y darte cuenta, visualmente, de qué se trata, creo que es más poderoso que verlo en la pantalla grande. O quizá fue porque yo me sorprendí así, pero al parecer justo ahí es cuando les vuela los sesos a los fanáticos: les dan el dulce que necesitan. Te entusiasmas, prende algo que hay dentro de ti.
De ahí en adelante todo fluye mejor: no se siente lo pesado, la historia del niño huérfano se va diluyendo y la magia del cine arrasa con todo, con la tristeza, la melancolía, con el olvido.
El mérito del libro
Hay que ser justos, el mérito de la historia no es del director, es del autor del libro. Si me hubieran hecho caso desde hace meses (cof cof) se hubieran dejado extasiar por las imágenes originales del libro, hubieran entendido por qué alguien como Martin Scorsese se adelantó y pidió mano para filmarlo.
El mérito de la película
Como bien dice
Arturo Aguilar, el libro y la película deben de tratarse como dos universos distintos, como entidades independientes, de otra forma no dejarás de compararlas. Me parece un punto inteligente y muy sano.
Y si Martin Scorsese logra que una obsesionada con el libro como yo lo haya olvidado POR COMPLETO delante de la película, eso lo convierte, ante mis ojos, en un mago.
Un mago que hace que se muevan las emociones, un mago que sabe dirigir actores, que sabe utilizar el 3D para mucho más que dar profundidad. Un mago que brinda un universo paralelo de un universo creado por palabras, ilustraciones y fotografías.
Las actuaciones son excelentes. Te olvidas del Gandhi de Ben Kingsley, del cómico desbordado de Sacha Baron Cohen, de la inexperiencia de Asa Butterfield, de la Hit Girl de Chloe Moretz, de lo sexy que es Jude Law (totalmente paternal), de la hermana Lestrange (o Malfoy) de Helen Macrory, del tío Vernon de Richard Griffiths; ¡carajo!, que te olvidas del mundo externo y te conviertes en un espectador de París, de la nieve, de las mangas sanconas y el pelo grasoso de Hugo, de la emoción de ver al autómata funcionar, del descubrimiento y el mensaje del más allá.
Y luego… esas imágenes restauradas, esos sueños con los que muchos crecieron, otros no habíamos visto y algunos, habían por completo olvidado.
El diseño de arte es impecable y la imagen, con todo y la oscuridad que aporta el 3D, transparente, nítida, hasta duelen los ojos de lo bien hecha que está.
Las secuencias, los juegos de cámara, te atrapan y aunque es cierto que el ritmo de la historia baja un poco en momentos, te recupera segundos después.
Visualmente espléndida.
Históricamente entrañable.
Esencial, pues.
¿Y la historia?
De la historia ya había escrito, léanlo en
mi otro post, y sí, se respeta la misma.
Así que no los entretengo más y dejo que vayan a apartar sus boletos para verla el 27 de enero.
No se alenten, que es probable que no dure mucho en cartelera. Recuerden su mayor problema.
“In the case of "Hugo," yes, it was a family picture, but that was secondary. It sparked something in me, and I found myself driven to make it.” Martin Scorsese. Por eso, no se la pierdan. En una de esas enciende también algo dentro de ustedes y se sienten un poco más vivos. Para mí, eso es el cine. Al parecer para él también.