lunes 26 de abril de 2010

Mal de amores


Hace unos días una amiga me preguntaba que cómo se sobrevive al mal de amores. La verdad es que no supe qué contestarle en ese momento ya que la salida más fácil sería:
  1. Vayámonos por unos tragos… ¡pa olvidar!
  2. Despotricar en contra de los hombres porque, dice el dicho, ¡todos son iguales! Y algunitos peores.
  3. Dar el mejor consejo que cualquier amiga te puede dar: sal de cacería, total, un ego bien alto –con un nuevo clavo en puerta- siempre ayuda (seamos eufemistas).
  4. Vuélvete lesbiana. Tengo amigas solteras que darían todo por una viejota como tú.
Por lo anterior decidí quedarme calladita y pensarlo mientras cambiaba de tema (gracias a Dios por las zapaterías oportunas).
La historia de mi amiga es la siguiente: salió por un tiempo con este amigo ("amigo") que mostraba interés en ella. Llamaditas todos los días (insisto, eso no es normal para los amigos… sin comillas), invitaciones al cine, a comer… un besito un día y otro día… Pero de ahí no pasaba, así que se hartó y decidió ignorarlo por completo. ¿El resultado? El fulano desapareció. Nunca volvió a llamar. Ya imaginarán que ella estaba en un torbellino de preguntas (chiqui) y sin ninguna respuesta (maldita incertidumbre).
Como yo estoy pasando por un momento maravilloso de calma y tranquilidad, las sabias palabras fluyen por mi cabeza y por mi boca. Entonces, ya frente a un delicioso y marranísimo helado de B&J (otro buen remedio pero altamente calórico) volvimos a tocar el tema del corazón roto.
Así, empezamos a repasar la historia de amor… esta y otras más. Mías y suyas. Recordamos a aquél galán que mostraba tanto interés y que luego volvió con la ex de años y años (con la que terminó casándose y siendo muy infeliz… placer culposo), al que se rajó a último momento después de haber hablado de matrimonio, al que mejor se fue (sabiamente) antes que ser botado… y podría continuar con la larga lista de rotundísimos fracasos amorosos. Ahí fue cuando solito salió el remedio.
"Ah, pero somos tercas", le dije. "¿Qué hubiera sucedido si le hubieras hecho caso a fulano de tal en lugar de haberte enrolado con don señor casado? ¿O qué tal con don niño Ibero… o con tu compañero de aquel trabajo, back in 2005? Pero no, ahí vas por los que tienen el letrero de: no quiero comprometerme en un millón de años."
Entonces pensé en mi propia historia. Recordé a esos hombres maravillosos que sí se han enamorado de mí, los que estuvieron y no estuvieron en mi vida amorosa. A todos nos han bateado de alguna u otra forma, ya sea simplemente no estando interesados, yéndose o you name it! Y nos enfocamos muchísimo en pobre de nosotros que mengano de tal no nos hace caso. Diría Bridget Jones: Nobody loves meeeee!!!
Pero me acordé de ellos, hombres inteligentes que en algún momento de su vida sintieron algo profundo por mí. Entonces me di cuenta de que en esto del amor a veces se coincide y a veces no, pero definitivamente si somos capaces de inspirar algo así de hermoso en hombres así de maravillosos podemos tener claro que volverá a suceder. Con alguien también maravilloso.
Cuando le dije mi teoría su carita cambió y yo pensé: "chale… la edad sí me está afectando."
Espero que para bien.

jueves 22 de abril de 2010

De nombres y números


¿Se han puesto a pensar en lo mucho que afecta el nombre a nuestra personalidad? Y justo ahora que están en las nacederas (es que hubo epidemia de bebés, y van llegando al mundo de a poquito…aguas muchachas) es un buen momento para pensar seriamente en cómo vivirá un individuo nuevo durante TODA su existencia en este plano físico (suena ridículo, pero así es...)

Según la numerología, al contar las letras de nuestro nombre (o algo así) encontraremos un número que nos representa y con base en eso… el destino está escrito.

Si no tienen nada que hacer, vayan y consulten (quizás se espanten) un sitio "altamente recomendando" es este.

Pero volvamos al nombre y dejemos al destino en paz.

¿Recuerdan que hace poco cierta legisladora sin nada qué hacer tuvo la brillantísima idea de crear una ley para prohibir que se utilizara nombres ridículos en recién nacidos? (los apodos, esos sí no los tocaron). Entonces pensé quién sería el juez que determinaría qué nombre es lindo y qué nombre es feo.

Por ejemplo, en mi tierra "Atzimba" significa princesa purépecha, en DF, putero. Un perfecto (aunque pretencioso) Caltzontzin, podría ser normal en lares michoacanos, pero provocaría risas en Chihuahua.

¿Qué tal si en el registro civil nos toca una Leidi-di como juzgadora y para ella el nombre de "Súper Julk" es lo máximo? ¿O qué sería si nuestra pareja es de ascendencia irlandesa y queremos ponerle algún nombre celta y nos dicen que, como mexicano, tienes que ser nombrado Lupita o José?

Además, hay que pensar en los apellidos… por ejemplo, yo… con apellidos Virreinales, tengo el peso sobre mis hombros de ser correcta y pomposa (ajá).

Entonces, todo cuenta: la numerología, los apellidos, la tradición familiar y hasta la influencia de don registro civil.

Por eso mismo, antes de pensar en cómo nombrar a un chamaco, habrá que hacerle cuentas a cada nombre que se considere; hacer un Focus Group, un bench (ver cómo se llaman los primitos, para no repetir nombres) y una serie de consideraciones agotadoras por las que terminaremos llamándonos todos… con el nombre de moda, i.e.: Patito feo, Anahí, Phineas y Ferb… por nombrar algunos.

Y ni les hablo de astrología… porque nos confundiríamos más.


 

martes 20 de abril de 2010

Preparativos y regalos cumpleañeros

Parece que cada año escribo de lo mismo… esperen… ¡cada año escribo de lo mismo! Pero cada año es distinto. Para empezar, la invitación. Ahí sí que me pulo… bueno, mis amigos diseñadores se pulen, ¿pa qué echarme flores que no me corresponden? Claro, yo digo "Sí", "No", "más a la izquierda" y así… como toda clienta exigente.
Entonces la fiesta cumpleañera comienza así: con la idea. A ver, este año qué haré, quién me hará segunda y así… Después, va la selección de, como dije, la invitación.





 


 




 




 

Como verán, el tema es variado y colorido (o no…). Ya que la invitación y el plan está hecho, ahora sí: a ser anfitriona o disfrutar. Ya sea con tostadas de jamón (¡¡¡que existeeeen!!!) o echando pizza en algún lugar Groove de la Condesa.
Una de mis partes favoritas son… ¡las sorpres!
Siempre hay regalos que se quedan en la memoria y que sorprenden por su originalidad. Por ejemplo, este año ya comencé a recibir cositas… bueno, no fue en especie sino en forma. Un par de amigos, profesionales del masaje, me dieron un spa completísimo de pie y manos, además un súper masaje a cuatro manos. No saben, quedé suavecita cual pompita de bebé y oliendo delicioso. Eso sí, bien despeinadísima y con cara de lela, pero no salí a la calle después de la sesión.
Otros regalos memorables han sido, el puerquito gigante que todo mundo pelea en mi sala, un vibrador en forma de pato (ver ejemplo en la foto de abajo, JA), una pluma fuente de Murano, visitas sorpresas, playerita hecha a la medida, mi cámara fotoráfica "Lola", la biografía completísima de The Beatles, tarjetas pícaras y cousi ofensivas, kit completísimo de mascarillas y cremas anticelulitis (Jajajaja, "una llega a esa edad…")… entre muchas cosas más.

 


 




 

Así que estoy segura que este 24 de abril no será la excepción y sople 34 velotas para celebrar la maravilla que es estar viva, junto a gente querida, entrañable… junto a mis amigos.

Les dejo con un video que el Gran Rumie Dan me dio hace un año. ENJOY!

sábado 17 de abril de 2010

Festejos cumpleañeros

Ya comenzamos con los festejos cumpleañeros, lo cual me pone muy de buenas.

Justo en sábado a medio día estoy esperando a que vengan por mí para iniciar con la celebración. Todo es sorpresa... sólo sé que tengo que estar flojita y cooperando. Bueno, vamos por mariscos lejísimos de mi casa (tendremos que ir caminando, ni modo), je. Después... es desconocido.

Sólo sé que estoy contenta porque inicia la celebración de los 34. Creo que por fin, estoy comenzando a sentirme adulta...

Y si alguien pensaba en regalarme algo, no será muy difícil. Para encontrar el regalo perfecto para mí, basta con que me conozcan o visiten mi wishlist... ¿así o mejor?

En la semana, les compartiré los regales más memorables... ever.

martes 13 de abril de 2010

Solución

Cuando las mujeres entendamos que las telenovelas sólo ocurren en nuestras cabezas, el mundo estará salvado.

Entonces será el 2012.

¿Lo quieren ya?

viernes 9 de abril de 2010

Errores masculinos durante el sexo

Esta lista no es mía, pero es buenísima (no podía no compartirla).

Algunas estarán de acuerdo con todos los puntos, algunas más sólo con algunos. Aquí les paso la lista (con traducción mexicana) y la liga original, publicada en 20 minutos, diario español.


"20MINUTOS.ES. 23.11.2006 - 14.34 h

"Rod Phillips, consultor sexual de Sex and Relationships, ha hecho una lista con las 50 meteduras de pata más habituales de los hombres a la hora de meterse en la cama con su chica, un estudio traducido al castellano de una manera más picante por el blog Mimetist.

"Algunos errores son de bulto, descartables por pura lógica, pero otros son más habituales de lo que parecen.

Las 50 cosas que no debes hacer:

  • 1- Saltarte los prolegómenos: ir directo al grano puede incomodar.
  • 2- Besarla con brusquedad y sin sensibilidad: la pasión está bien, pero con calma.
  • 3- Ser demasiado bruto al tocar las zonas erógenas: el clítoris es mucho más complejo que el pene.
  • 4- Obviar las caricias: el segundo mayor órgano sexual de la mujer, sólo por detrás de la mente, es su piel.
  • 5- Engancharse a sus pezones como un bebé: es divertido, pero antes hay que allanar el camino jugando con la areola y el resto del seno.
  • 6- Morderle el lóbulo de la oreja: crees que es sexy, pero puede que ella no piense lo mismo. Duele.
  • 7- El típico chupetón en el cuello: no recomendado para mayores de 16 años.
  • 8- Hacerlo sin afeitarte: quizá te sientas atractivo, pero pinchas. (PICASSSS)
  • 9- No lavarte antes del sexo: no hay que ser extremista, pero la higiene es fundamental.
  • 10- Olvidar que su cuerpo espera ser tocado: que no falten las caricias. Saldrás ganando.
  • 11- Intentar meter tus dedos bajo su ropa interior antes de que esté preparada: no seas tan ansioso, es muy incómodo para ella.
  • 12- Tirar el condón al suelo: qué poco glamour. Su sitio es un clínex y luego la basura.
  • 13- El clítoris como primera opción: no es bueno despreciar los alrededores.
  • 14- Parar justo cuando ella no quiere que pares: lo estás haciendo bien. ¡Está disfrutando!
  • 15- Ser torpe al desnudarla: concéntrate, quítate de la cabeza arrancar nada y no dejes de besarla.
  • 16- Quitarte la ropa de forma ridícula: recuerda que delante de ti hay otra persona. De lo cómico a lo patético hay una línea muy fina.
  • 17- Esperar que se depile para ti: aunque te guste mucho, es cosa suya... y luego pica mucho.
  • 18- Meterle un dedo en la vagina antes de que esté preparada: de impaciente profesional. Espera el momento correcto.
  • 19- Lanzarse sin preguntar: no es cuestión de despreciar la sorpresa, pero hay que saber leer sus ojos.
  • 20- Intentar reiteradamente y sin éxito penetrarla en la oscuridad: ella puede ayudarte, no seas vergonzoso.
  • 21- Esperar que ella quiera hacer 'el perrito': darte la espalda mientras hacéis el amor puede hacerla sentir como un objeto sexual.
  • 22- Empujar demasiado fuerte: empieza con suavidad y la compenetración entre los dos dirá cómo seguís.
  • 23- Eyacular demasiado pronto: ella debe terminar primero. Aún así, no hay muchos hombres que puedan durar lo suficiente para satisfacer a una mujer que disfruta de sus estímulos vaginales y del punto G.
  • 24- Eyacular o perder la erección al ponerse el preservativo: El primero es raro. El segundo, cuestión de práctica.
  • 25- No hacerle caso después: pregúntale si le ha gustado.
  • 26- No darle sexo oral cuando lo pide: no seas vago (FLOJO), es muy placentero para ella. Si no te gusta el olor o el sabor podéis ducharos juntos antes. (Y lavarse la boca después, ¡ja!)
  • 27-Intentar coaccionarla para que te haga sexo oral: es muy desagradable. Respétala.
  • 28- Intentar forzar su cabeza mientras lo hace: no te pases. Como mucho, sujeta su pelo.
  • 29- Sujetar su cabeza tampoco vale: no es tan bestia como el anterior, pero puedes agobiarla.
  • 30- Eyacular en su boca sin preguntar: tu semen no es un manjar.
  • 31- Pensar que el porno es verdad: la realidad es muy distinta.
  • 32- Poner una película porno sin preguntar: muchas cintas dan una imagen sumisa de la mujer.
  • 33- Pedir perdón por el tamaño de tu pene: ellas valoran más la sensibilidad a la hora de disfrutar.
  • 34- Responder honestamente cuando te pregunta cómo era tu última amante: ella tiene que ser la mejor. Siempre.
  • 35- Preguntarle si quiere hacer un trío con otra chica: creerá que necesitas más. Que lo proponga ella.
  • 36- Dejar que ella haga todo el trabajo: pon de tu parte y muévete un poco.
  • 37- Intentar penetrar por detrás 'sin querer': el sexo anal llevo su tiempo y hay que hablarlo mucho. Tus excusas no servirán; el 'no me he dado cuenta' no se lo creería nadie.
  • 38- Fotografiar o filmar vuestras relaciones: es peligroso porque das cierto poder a la persona que tiene las imágenes. Hay que estar muy seguros.
  • 39- Caer en la rutina sexual: échale imaginación.
  • 40- Perder el romance: el amor tiene que estar ahí.
  • 41- Darle cachetes en el trasero sin saber si quiere: puedes acabar con una patada en tus partes.
  • 42- Intentar copiar: hacerlo tal y como lo hacen en algún libro o película es poco original y no suele salir bien.
  • 43- Jugar con su ano antes de que esté suficientemente excitada: mientras estimulas su clítoris y tienes un dedo en su vagina puedes pensar que a lo mejor le gusta que le toques ahí, pero puedes cortarle el rollo.
  • 44- Gritarle al oído mientras eyaculas: prueba otro método y no des la nota.
  • 45- Decir guarradas si no sabes si le gusta: un poco de lenguaje picante puede ayudar, pero consentido.
  • 46- Tumbarte sobre ella: no la aplastes.
  • 47- Eyacular sobre ella sin pedir permiso: es muy excitante, pero es mejor preguntar primero.
  • 48- Eyacular sin control: si quieres ser un buen amante tienes que hacer un esfuerzo.
  • 49- No abrazarla después del sexo: haz que se sienta especial.
  • 50- No limpiar después del sexo: todos lo que haya quedado sucio o revuelto debe volver a su estado de origen."
¿Qué opinan? Yo creo que es muy bueno.

Compártanlo, no sean vag@s, digo, floj@s.

lunes 5 de abril de 2010

Un arte


Me quedé inmóvil. En Grey´s se trata la muerte… y la vida. Y ahora, que estoy en rehabilitación por algo que sucedió en noviembre de 2006, quiero compartírselos porque creo que es tiempo de salirme de ahí.
Let´s have a wonderful life… with bonds… great, wonderful, powerful bonds. No fear… no standstill.

UN ARTE


 
Para Fernando Uruñuela, mi querido padrino que no se fue, sino que se quedó

ONE ART

The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother's watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn't hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.

 

--Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.

 
El arte de perder algo no es difícil de dominar

tantas cosas parecen tener el objeto de ser perdidas

que su pérdida no es una tragedia

 
Pierde algo todos los días. Acepta la molestia

de perder las llaves y el tiempo malamente perdido

El arte de perder algo, no es difícil de dominar

 
Después, practica perder algo más allá, más rápido…

lugares, nombres y hasta hacia dónde querías ir.

Nada de esto se convertirá en tragedia.

 
Yo perdí el reloj de mi madre; ¡y mira!, la última

o penúltima de mis tres amadas casas también se fue.

El arte de perder algo, no es difícil de dominar



Perdí dos ciudades muy amadas. Y algunos enormes reinos que poseía…

dos ríos, un continente, y sí, los extraño, pero no fue una tragedia.


Hasta perderte a ti, (tu tono juguetón, algo que me encanta) no debía de haber mentido. Es evidente que el arte de perder algo no es difícil de dominar…

aunque pueda parecer (¡anota!) una tragedia.


Escuché este poema de Elilzabeth Bishop en una película y movió muchas, muchas fibras en mí.
 
Yo, he perdido cosas, tantísimas. He perdido estados de cuenta, carteras, cheques, juguetes; he perdido discos, fotos y hasta he perdido el tiempo. He perdido amigos amados, no por la muerte, sino por malos entendidos. He perdido amores y he perdido pedacitos del corazón. He perdido una fiel compañera, mi perrita que vivió conmigo 15 años y he perdido también la paciencia (ésa, demasiadas veces para ser honesta). Algunos dicen que no se pierde la vergüenza porque hacía mucho que ya no se tenía, pero yo aún tengo un poco de ella y esto, por raro que parezca, es algo que sí quisiera perder.

He perdido la cabeza por un hombre y he perdido en juegos de azar. Casi he perdido la fe y hasta la esperanza. Me he perdido a mí misma una y otra vez para volverme a encontrar ahí, parada frente al espejo.
 
He perdido las ilusiones tras un amor que se fue, que me dejó. He perdido horas llorándole y odiándolo. Y he perdido a un gran amigo, al que la muerte irremediablemente se llevó. Y así, me he dado cuenta de que esta última pérdida no se compara con ninguna otra cosa. La pérdida ahí está, tratándonos de convencer de que es algo irremediable, algo con lo que se tiene que vivir, algo que se tiene que enfrentar, aceptar y superar.

Esta pérdida vino a enseñarme que las otras no lo eran, eran simplemente depuraciones. Depuraciones de objetos sin los que aprendí a vivir; de amigos que al final no fueron lo suficientemente valiosos como para luchar por ellos; de amores que dejaron enseñanzas y dolor, pero que al fin y al cabo tampoco eran para mí. ¿Pero cómo te explicas la muerte de un amigo? Claro, explicaciones racionales y científicas habrá un montón y ciertamente uno sabe que venimos a esta vida con fecha de caducidad, pero ¿cómo justificas todo esto? ¿Cómo te convences a ti mismo que es normal y que no pasa nada, que la vida sigue?

Sólo se me ocurre una forma, una forma sencilla, una forma maravillosa.

Justo unos días después de esta pérdida, salía de casa de otro amigo cuando un hombre ebrio nos chocó el auto. No nos pasó gran cosa, pero el impacto fue fuerte, sobre todo el emocional. Y así, como sin querer, me di cuenta de qué tan frágil era también yo. No sólo los demás, sino yo también. Yo, la súper heroína de los cuentos, la más chida de las chidas, era un ser humano vulnerable a la muerte. Simplemente lo sentí, lo supe, lo vi.
 
Mágicamente tuvo sentido. La pérdida del amigo se supera cuando te das cuenta de toda la ganancia que tu vida tuvo gracias a él. Al final, fue una ganancia enorme, insustituible, indestructible. Pero también de todo lo que tú (sí, tú) le diste. Y yo, perdiendo, nuevamente, mi tiempo sintiendo tristeza por mí (¡oh! grandísima ingenua), por su esposa, por sus hijos, sus nietos, sus amigos que nos quedábamos sin su presencia, su buen humor, su generosidad, sus cuidados, su paciencia, su optimismo, su cariño. Y yo, perdiendo, nuevamente, mi tiempo sintiendo coraje por aquel amor que se fue, que me dejó así, sin decir nada, sin avisar; perdiendo mis lágrimas por aquel que no quiso amarme o que no quiso vivir su vida junto a mí. Entonces, hice un compromiso conmigo misma: basta de seguir mirando mis pérdidas; basta de seguir pensando que "se fue", más bien quiero pensar que estuvo, que vino, que vivió, que dejó, que amó y que dio.

Quiero pensar en todo lo que sí tengo; dejar de añorar lo que se escapó. Quiero disfrutar lo que está conmigo ahora; el nuevo perro, los nuevos y los viejos amigos, la nueva casa, la cartera más linda, el nuevo disco, la cama para mí sola, el coraje para salir adelante, la salud para continuar, la familia para amar… mi vida en mis manos, sola, solita para mí, para que yo la disfrute, para que yo la maneje, para que yo la quiera.

Después del choque me di cuenta de que estaba fijándome demasiado en lo que se iba, pero muy poco en lo que se quedaba. Después del funeral pensé en todo lo ese hombre había dejado en su vida, pero no en el sentido de abandono, sino en el sentido de "siembra y cosecha", y fue tanto, que no me alcanzaron las palabras para terminar de describirlo. Y pensé en mí, en toda la gente que podría haber en ese lugar si yo estuviera dentro de la caja. Lo que vi fue algo que me hizo sonreír: vi a mis padres y mis hermanos, a mi sobrina Celes que aún no nace, vi a mis amigos viejos, nuevos, de aquí, de allá, de hasta acullá; vi risas y momentos compartidos, vi caminos construidos, vi aprendizaje comprendido, viajes disfrutados, banquetes saboreados; vi zapatos enlodados, fotos impresas, amores correspondidos. Te vi a ti que me has leído, has creído y hasta te has identificado.

Así, lo único que se puede hacer ante este arte de la pérdida, es el arte, mucho más fácil de dominar, de ganar.

 

Noviembre, 2006