miércoles 20 de octubre de 2010

Pensando como niña

Dentro de la mesa de la sala de juntas, el Think Tank, hay tarjetitas creativas… o que te dan tips para despertar tu creatividad.

Una tarjeta en particular decía “Piensa como un niño”, lo cual algunos dejan de hacer muy pronto y, otros, quizás, nunca lo dejamos de hacer.

Pensar como niño es imaginar, sorprendernos, dejarnos llevar… que nada nos limite, al menos en el mundo de la imaginación.

Veamos cómo funcionaba nuestra imaginación cuando éramos mocosines: ¿Quién no pasó mucho tiempo viendo las nubes e imaginando formas? Venga, confiesen que aún lo hacen. O, ¿quién recuerda una misa completa durante la infancia? Seguro habrá quien pensaba que “El Hijo” estaba a la derecha del Sacerdote (“El Padre”) y se preguntaba qué andaría haciendo… y no faltará quien imaginaba una banda de rock en el escenario o hasta cómicas situaciones de los presentes.

Vaya, que no había mejor remedio para dejar de imaginar ¡que rezar un rosario! (Era la única forma de quitar imágenes de mi cabeza).

¿Quién no se imaginó recibiendo un premio mientras se bañaba? El premio era la botellota de Caprice Rosa (que duraba años y de verdad te desenredaba) y hasta lagrimita había cuando decíamos el speech que nos sabíamos de memoria –no hay que dejar nunca fuera a nadie-.

Y así nos imaginamos estrellas de cine, chefs famosos, maestras sabias, enfermeras que sanaban brazos de osos despedazados por hermanos monstruosos, diseñadoras de modas, locutoras, bailarinas, corredoras de autos, arquitectas de ciudades de tiza, medallistas olímpicas, jugadoras profesionales de volibol, pintoras y hasta copys publicitarias.

¿Quién no contaba cada hoja de cada trébol que se encontraba (esperando, por supuesto, hallar la suerte en un 4)? Y confiesen que todos se imaginaban siendo súper héroes: volando, convirtiéndose en agua, volviéndose invisibles, teniendo fuerzas que dejarían tarado a Sansón.

La imaginación nunca se acaba, nosotros somos los que la apagamos, los que nos limitamos.

Por eso, hoy que vi esa tarjeta pensé si ya dejé de pensar como una niña y me sorprendí  imaginándome un nuevo y cálido futuro… Creo que todavía hay latita pequeñita e infanta para rato.

martes 19 de octubre de 2010

¡¡Tócate!!

Hoy no habrá dramas, hoy no habrá historias que dejen ojito de Remi o carcajadas, hoy sólo quiero recordarles que el 12.6% de la población mundial de mujeres genera Cáncer de Mama (según leí en un twitt).

Recordemos a todas nuestras amadas mujeres que han padecido o padecen este mal, las que se fueron, las que lo vencieron y las que lo están padeciendo. Por eso: tócate.


Y si eres hombre: ayúdala y tócala (si quieren, con final feliz)


martes 12 de octubre de 2010

Siga las instrucciones

Todos deberíamos de nacer con instrucciones. Imaginen la escena: "Señora Rivadeneira Archundia Pérez de la Rivera, su hija pesó 2.850, midió 50 centímetros. Tiene cinco deditos en cada mano y en cada pie. Está bastante peludita, por lo que necesitará depilación láser a los 15 años, váyale ahorrando. También tendrá un temperamento fuerte, odiará las espinacas, así que no batalle. El helado de limón será su perdición, nunca se lo dé a comer si quiere evitar obesidad mórbida. Será buena para el ballet, pero no para competir, ya que será una mala perdedora. Tendrá acné de los 13 a los 40 años, su cabello cambiará de lacio a rizado a los 12. Será extremadamente hormonal, así que hay que advertir a los galanes en el SPM. Tendrá una gran facilidad para las matemáticas pero no se dedicará a eso. Será muy impuntual hasta que tenga su primer hijo, cuando se convertirá en alguien todavía más intolerante. Adorará el color azul y el violeta y definitivamente le tendrá terror a las arañas."

¡Cuánto nos ahorraríamos en conocernos y en que los demás nos conozcan! Aunque muchas veces los otros nos conocen más que nosotros mismos… o digamos que nos ven más objetivamente.

Por eso yo digo que deberíamos de traer instrucciones, así cuando empieces a salir con alguien le dices: "Mira manito, aquí van las instrucciones, ¿cómo ves?, ¿le entras o de plano está muy difícil "armar la mercancía (cual IKEA)?"… sería más fácil.

Así que en estos años (re poquitos, hay que aclarar) que llevo en este planeta Tierra, he recopilado mis propias instrucciones. Omito, porque aún hay pudor, ciertas que sólo son de a dos, así que no se moleste en pedirlas.

Instrucciones Latosas:

  1. Gritona, loud o como quiera llamarle. No es a propósito, simplemente está medio sorda. Entiende si le dicen, de buena forma, "baja la voz".
  2. Intolerante con muchas cosas, sobre todo con la impuntualidad. Odia esperar. Este punto se contrarresta con un atento mensajito que diga: voy tarde (¿así o más fácil?)
  3. Pierde sus poderes mágicos con un buen helado de B&J y quesitos varios (no combinados… aunque… mmmm…)
  4. No le gusta que le agarren los gorouros (término inventado por Carla, compañera de oficina).
  5. Se enoja fácilmente pero también se desenoja. Tiene amigo para pelear, lo cual es muy útil.
  6. Es petite pero se mueve mucho, no la limite ni la observe en el cine. Se pone de malitas.
  7. Puede aburrirse fácilmente (pero no de la gente).
  8. Viene en paquete: hay amigas y amigos básicos que habrá que aceptar.
  9. Le gusta cocinar, pero también que cocinen para ella.
  10. Es adicta a la tecnología pero no juega videojuegos y odia que una plática sea interrumpida por constantes twitteos.
  11. Se emboba con la televisión y con las películas (hasta se vuelve sorda… es en serio: no escucha).
  12. Ama su taller de los sábados.
  13. No tolera las palabras: "hueva" y "huevón" (sabe que es una tontería pero les suenan tan de mal gusto).
  14. Es terca pero sabe escuchar (aunque le cueste mucho trabajo cerrar el pico) y acepta sus errores (si no hay gritos es más fácil).
  15. Le asustan los gritos de enojo (y los usa muy rara vez, cuando está muy muy molesta. Ahí sí… ¡corran!).
  16. Es feliz con cosas muy simples y aprecia cosas también muy simples. Pero no se confíen…
  17. No sabe cargar bebés. Ni lo intente, lo hará mal (aunque no se le caen), es una disfunción genética.
  18. Intenta ser buena amiga, con todas sus fuerzas.
  19. Quiere de verdad (a quien se lo merece e incluso, a veces, a quien no se lo merece).
  20. Le gusta viajar, el café, los zapatos y los museos.
  21. A pesar de ser control freak, muchas veces no le gusta tener el control.
  22. Toma mucha agua y va mucho al baño (riñones saludables).
  23. Demanda atención.
  24. Llora con casi todas las películas y algunos comerciales. No es personal, nomás le sale fácilmente la lágrima.
  25. No le gusta perder el tiempo planchándose el cabello: eso lo deja para ocasiones especiales.
  26. Se cree una bruja, pero acepta que todavía no aprende a volar sin escoba.
 

¿No sería buenísimo que todos tuviéramos instrucciones?


 

jueves 7 de octubre de 2010

Ni antes ni después

"Esto puede sonar a proverbio popular, aunque sean también las palabras que el mariscal Kutuzov, en Guerra y paz, dirige al príncipe Andrés. Me hicieron, por la guerra y por la paz, tantos reproches… Pero todo llegó a su hora… Todo llega cuando tiene que llegar para quien sabe esperar…"


 

La elegancia del erizo. Muriel Barbery.

lunes 4 de octubre de 2010

Las hermanas malvadas

The Wicked Sisters ("The twisted sisters"... pero me gusta más mi versión), así llama el doctor Hahn a Meredith y Christina. El segundo episodio de la serie (Grey's Anatomy, spoilers free) muestra un mucho la relación de estas doctoras, y a mí, como siempre, me recordó a mi wicked sister.

Todas deberíamos de tener una amiga así, entrañable, universal, eterna. Y no digo que sea mi única hermana de alma, afortunadamente no, pero justo ayer estaba hablando de ella y de lo que representa para mí. Hemos vivido tantas cosas y de forma tan intensa, que no me imagino mi vida sin ella.

Ya nos hemos perdido en calles juntas y separadas: Granada, Londres, Sevilla, Calgary, Morelia, D.F… No importa lo físico, estamos cerca (siempre encontramos la forma de reencontrarnos: hasta con cursísimas cartas -papel y tinta- que leemos años después y nos siguen emocionando).

Así que yo creo firmemente que todas deberíamos de tener una Wicked Sister: alguien que nos tome de la mano cuando no nos podemos mover, que nos diga las verdades amorosamente a la cara, que nos haga ver qué feo y qué NO tan feo es el hombre del que asumimos estamos enamoradas. Una Wicked Sister te quiere como eres: desordenada, mandona, olvidadiza, dura, suave, distraída, estresada, pequeñita o gigantona. Está ahí aunque no esté.

Por eso, a las mujeres a las que les da miedo confiar en otras mujeres, yo insisto: shu shu, miedos que se vayan por el caño. ¡Vivan las hermanas malvadas!, siamesas, distintas o lo que sea… Para mí la vida no es igual sin ellas.