Alguien me ha dicho en numerosas ocasiones que debo de hacer ciertas cosas de forma distintas para obtener resultados diferentes. En la cabeza suena totalmente lógico, ¿no? Imaginen que camináramos todos los días justo por el mismo caminito… que no exploráramos nuevas rutas. ¿El resultado? No conoceríamos el mundo (ni nuestro propio vecindario, pues).
Por eso mismo, cada 31 de diciembre se nos brinda una oportunidad para cambiar las fórmulas matemáticas que tenemos en nuestras vidas. Quizá sea algo meramente significativo, tal vez astrológicamente sea lo indicado y religiosamente… sabrá Dios si religiosamente signifique algo, pero es el pretexto ideal para vernos y "proponernos" hacer distinto para obtener diferente.
Para mí, al menos, esto de verme e intentar actuar, pensar, reaccionar diferente es… carajo, bien pinche difícil. ¡Es la verdad! Me he cachado a mí misma teniendo miedo a lo que viene… porque "ya lo conozco". Pero también me he descubierto siendo muy honesta y preguntándome: a ver, María Cristina, ¿en serio es lo que estás sintiendo o sólo es el mero reflejo de lo que "debes de sentir después de que la pieza A y la B se han movido a la derecha"? La respuesta siempre ha sido la última: el mero reflejo.
La forma de crecer como persona es estar abierto a lo nuevo, desempolvar las mañas nocivas y mandarlas al rincón de lo que "existe pero ya no lo quiero", desempolvar las buenas mañas, las buenas obras, las ganas. Explorar y permitirnos. ¿Qué pasa si nos equivocamos y resulta que esa nueva ruta no nos gusta? Nada… no pasa nada. Al menos ya sabemos que nos gusta más la ruta de la calle 7 en lugar de la de la calle 9.
Supongo que así es la vida: abrir los ojos e intentar nuevas fórmulas matemáticas. Ensayo y error. Ensayo y triunfo. Disfrutar el viaje, no el destino (como alguien me lo acaba de decir)… pero también el destino. Reconocer lo que sí nos pertenece a nosotros, lo que YA no nos pertenece, lo que queremos y lo que no. Intentarlo sin tanto apasionamiento pero con pasión.
Así, espero yo, será este nuevo ciclo de la Tierra, de mi vida, de mi alma. Y si no, lo bailado nadie me lo podrá quitar.
Por eso mismo, cada 31 de diciembre se nos brinda una oportunidad para cambiar las fórmulas matemáticas que tenemos en nuestras vidas. Quizá sea algo meramente significativo, tal vez astrológicamente sea lo indicado y religiosamente… sabrá Dios si religiosamente signifique algo, pero es el pretexto ideal para vernos y "proponernos" hacer distinto para obtener diferente.
Para mí, al menos, esto de verme e intentar actuar, pensar, reaccionar diferente es… carajo, bien pinche difícil. ¡Es la verdad! Me he cachado a mí misma teniendo miedo a lo que viene… porque "ya lo conozco". Pero también me he descubierto siendo muy honesta y preguntándome: a ver, María Cristina, ¿en serio es lo que estás sintiendo o sólo es el mero reflejo de lo que "debes de sentir después de que la pieza A y la B se han movido a la derecha"? La respuesta siempre ha sido la última: el mero reflejo.
La forma de crecer como persona es estar abierto a lo nuevo, desempolvar las mañas nocivas y mandarlas al rincón de lo que "existe pero ya no lo quiero", desempolvar las buenas mañas, las buenas obras, las ganas. Explorar y permitirnos. ¿Qué pasa si nos equivocamos y resulta que esa nueva ruta no nos gusta? Nada… no pasa nada. Al menos ya sabemos que nos gusta más la ruta de la calle 7 en lugar de la de la calle 9.
Supongo que así es la vida: abrir los ojos e intentar nuevas fórmulas matemáticas. Ensayo y error. Ensayo y triunfo. Disfrutar el viaje, no el destino (como alguien me lo acaba de decir)… pero también el destino. Reconocer lo que sí nos pertenece a nosotros, lo que YA no nos pertenece, lo que queremos y lo que no. Intentarlo sin tanto apasionamiento pero con pasión.
Así, espero yo, será este nuevo ciclo de la Tierra, de mi vida, de mi alma. Y si no, lo bailado nadie me lo podrá quitar.
"La creatividad y los sueños son mis alas para que las semillas germinen. Todo es posible.
Pero el espacio debe crearse, Kali no es una Diosa para temer, sino para comprender la función que tiene dentro de cada uno de nosotros.
Saquemos las espadas para deshacer el pasado, para deshacer las viejas tradiciones que se han vuelto rancias, para deshacer los entretejidos que hemos creado como necesidad y con el tiempo se han vuelto limitaciones y condicionamientos— tirémonos a el vacío para encontrar nuestras alas y así vivir en libertad."
María Merino (no es famosa aún… pero lo será. Acuérdense de mí.)
Pero el espacio debe crearse, Kali no es una Diosa para temer, sino para comprender la función que tiene dentro de cada uno de nosotros.
Saquemos las espadas para deshacer el pasado, para deshacer las viejas tradiciones que se han vuelto rancias, para deshacer los entretejidos que hemos creado como necesidad y con el tiempo se han vuelto limitaciones y condicionamientos— tirémonos a el vacío para encontrar nuestras alas y así vivir en libertad."
María Merino (no es famosa aún… pero lo será. Acuérdense de mí.)











