jueves, 5 de mayo de 2011

De cuando estás hasta la madre

Estoy hasta la madre, así, totalmente. Hoy, dejo de lado mis prácticas metafísicas, hoy no le quiero desear bien a los que hacen mal.

Hoy sí tengo ganas de que les vaya muy mal a esos imbéciles que dañan a la gente. No podría ni llamarles seres humanos y mucho menos animales. Imbéciles, mierdas, culeros. Así, tal cual.

Que les vaya mal, eso deseo. Porque estoy hasta la madre de que cosas malas sucedan… estoy hasta la  madre de estar ciscada, de tener miedo, de estar paranoica. 

Estoy hasta la madre de tener que esperar horas a que se encienda mi vieja computadora para poder escribir esto porque unas mierdas se metieron a mi casa a robar y se llevaron mis cosas. De tener que poner 25 chapas a una casa que no es tu casa.

Estoy hasta la madre de las tarjetas de débito y crédito clonadas, y de que si mi nip se descompone, estar aterrada pensando en cómo demonios le voy a hacer para pagar lo que tengo que pagar. Porque yo trabajo.
¡Trabajen, huevones! Y lo digo con todo lo que me caga esa palabra: huevones. Pero no encuentro otra para la gente mierda que roba, que tranza, que abusa.

Eso les quiero gritar: ¡trabajen!

Pero también estoy hasta la madre de estar dolida, de estar tristísima porque veo que todo se va al carajo, porque cada vez estamos peor. De tener que cambiar de casa a una más segura porque irrumpen en la intimidad de tu hogar, de tu privacidad como si fuera cualquier cosa.

Estoy hasta la madre de terminar de ver películas como “El infierno” y, contraria a muchos y quizá por el hecho de ser michoacana, y salir con un terrible pesar a cuestas, de saber que eso sucede y no me parece en lo absoluto gracioso. 

Estoy hasta la madre de saber que secuestran mi ciudad y no saber si se subirán en el autobús donde yo viajo a secuestrarlo también.

Estoy hasta la madre de la gente que escupe en el metro, en la calle y que te ven feo si los miras, como si te dijeran “si te parece”.

Estoy hasta la madre de la gente que destruye la ciudad, los lugares, los servicios. 

Estoy hasta la madre de no poder usar la ropa que se me dé la gana, porque me siento agredida con las miradas, con las palabras en la calle.

Estoy hasta la madre de que se cierren los casos por faltas de pruebas, de que a las autoridades les valga un carajo lo que nos suceda. Que no entiendan que están para servirnos porque somos sus patrones.

Estoy hasta la madre de la gente que nada más se queja, que culpa a los demás y que sigue siendo incongruente, que sigue tranzando, que se sigue quejando.

Estoy hasta la madre de la izquierda, de la derecha y del centro político de este país, pero no de este sexenio, sino de los últimos 200 años. 

Estoy hasta la madre de los sindicatos, de los medios censurados, de la falta de oportunidades, de la falta de trabajo, de los salarios insultantemente jodidos.

Estoy hasta la madre de las personas pidiendo limosna, de los que lo hacen por ser un negocio redituable y de los que lo hacen por necesidad. 

Estoy hasta la madre de los franeleros, de los valet parkings, de los que se adueñan en las calles.

Estoy hasta la madre de la gente culera.

Estoy hasta la madre de la gente mala leche, de los stalkers, de las/los ardidas/os y malvibrosas/os, de la gente envidiosa, de la que no se ocupa de sí mismos y nomás ven cómo joder a los demás.

Estoy hasta la madre de los patrones que ven a sus empleados como unas máquinas y no como seres humanos. 

Estoy hasta la madre de no saber qué hacer…

Y estoy hasta la madre porque me duele. Me duele pensar que este es el lugar en el que me tocó vivir (que elegí); que no hay remedio y que cada vez vamos más en picada.

Me duele tener que esconderme, tener ganas de huir, de no salir. Me duele anhelar sentirme de nuevo segura. 

Me duelen mis cosas perdidas, mi seguridad abollada, mi sonrisa extraviada.

Me duelen los niños, hijos de esas mierdas que aprenden que ser mierda es lo normal y que crecen así, convirtiéndose poco a poco en mierdas.

Me duelen los niños, hijos de la gente como yo, que tratamos de ir por la vida haciendo lo correcto, actuando del lado de la honestidad y me duele el futuro que puedan tener.

Me duele mi futuro pero más mi presente, porque este no es el país en el que yo nací, en el que yo crecí, al que yo volví totalmente convencida de que valía la pena trabajar por él.

Me duelen los asesinatos, de gente inocente pero también los de la gente culpable.

Me duele el odio y me duele sentir odio, porque no es algo que quiero en mi vida y no sé qué hacer con él.

Me duelen mis lágrimas y las de tantas otras personas, la desesperación y el temor.

Me duele… sentirme así de perdida y no saber para dónde ir, qué hacer, cómo actuar. 

27 amables lectores han pasado... ¡valientes!:

shanik dijo...

excelente te felicito expresaste lo que muchos, muchisimos sentimos.. y ojala se pudiera hacer màs que solo escribirlo o leerlo sin sentirte impotente ante esto...

Alfonso Pedraza dijo...

Cris. Por momentos todos sentimos que no hay nada mas que lamentarnos por lo que sucede en muestros terruños y vecindarios. En el actual estado de las cosas hasta el derecho a indignarnos nos lo quieren anular. El poder, como lo dijo hoy calderón muy certera y cinicamente está muy concentrado en pocas manos y a ellos conviene el actual estado de las cosas. Que haya inseguridad, que el narco se defienda como gato boca arriba (no crees que esos seres inmundos preferirian llevar su "negocio" también sin violencia?)Desde arriba se trama y decide nuestra vida. Tenemos que apuntar a ese objetivo.
Aparte de ello, ya es tiempo que nos tomemos un cafe con Bal. No???

jess dijo...

Estamos.... Estamos hasta la madre.

Zereth dijo...

y con todo eso de estar hasta la madre, tú, yo, varios, somos capaces de sobreponernos a toda esa pesadumbre y creer que somos gente que vale la pena y hacer lo que a muchos se les ha olvidado: Ser honestos, tener congruencia y dar amor, a nosotros mismos y a quienes nos rodean.

No sé cómo, no sé cuando, pero de algun modo hemos de lograrlo.

Un abrazo para ti.

El hombre del traje gris dijo...

y la lata explotó...

una de las peores cosas, de las que mencinas, es que pa acabarla las autoridades ven el modo de aprovechar tu problema ya sea pa robar mas o simplemente pa hacerte la vida mas dificil por pudo deporte...

tampoco entiendo porque la gente tiene esa mania de escupir...
en fin, asi es vivimos en un lugar de lo mas jodido...

y luego dicen que por qué uno es tan grinch...

y bue... si quieres le doy una desempulgada a tu compu vieja...

la mis dijo...

Una historia maya relata que en México existe una luz inigualable, que a su tiempo, mostrará su grandeza al mundo. No sé, quiero creer (como en tantas otras cosas), que habrá esa ruptura, y que nos convertiremos en lo que deberíamos ser: HUMANOS.

Abrazo, y ánimo.

la mis dijo...

Una historia maya relata que en México existe una luz inigualable, que a su tiempo, mostrará su grandeza al mundo. No sé, quiero creer (como en tantas otras cosas), que habrá esa ruptura, y que nos convertiremos en lo que deberíamos ser: HUMANOS.

Abrazo, y ánimo.

Exenio dijo...

Sana, sana... colita de rana... si no sana hoy, sanarà mañana...

:-/

Lucercita dijo...

Comparto cada una de tus palabras y quiero llorar.

¿Que podemos hacer Lata? ¿Como cambiamos todo este mugrero?

George LLS dijo...

"El mundo necesita hombres (y mujeres) de mente fría y corazón ardiente".

No recuerdo de quien es la frase. Pero tengo claro que el corazón ardiente ya lo tiene usted. Sólo quien tiene un corazón que palpita, puede indignarse ante una realidad infamante. Sólo quien sabe entregarse con pasión a lo que ama, es capaz de "Estar hasta la madre".

Realmente la felicito por eso. No hay peor infierno, que ya no ser capaz de apasionarse para bien ni para mal. Cuando la frase "Estoy hasta la madre" no nos dice ya nada, es que estamos muertos.

Hace relativamente poco tiempo ví la película "Persépolis", la cual, conociéndola, confío en que habrá ya disfrutado, analizado y disectado. En ella, la muchacha, después de su viaje iniciático, de Irán a Europa y de regreso, recibe un maravilloso consejo de su abuela: "No los odies. Piensa que son sólo estúpidos. De esa manera ellos no ganan... y tampoco te destruyes a ti misma.". El odio es eso: autointoxicación psicológica. (Claro que la abuela no pensó en los terapéuticos efectos de un desahogo a la mexicana, je!).

Lata, no tengo respuestas, ni tampoco comparto en este momento el sentimiento que a usted le embarga. Pero la entiendo y me conduelo con usted. Recuerde: está viviendo la crisis de este capítulo. Supérelo y vaya por más!

G.

tia elsa dijo...

No sabés como te entiendo, es una radiografia de mi país y de lo que siento, pero no sé que decirte ni como ayudarte o ayudarme, creo lamentablemente que no está en nuestras manos, ni siquiera con el poder del voto porque todo está muy podrido. Besos tía Elsa.

lunanueva dijo...

y lo necesitabas mija, a explotar a decir lo que sentimos para después levantarse y dar lo mejor de uno como siempre, hacer con nuestros pequeños detalles la diferencia y de este lugar algo un poco mejor.

No se que es el futuro, pero se que el presente con todo y sus chingaderass puede ser mejor, así que después de este lapsus explosivo vamos a meterle ganas a la vida que queremos.

Te quiero.

Sabes hoy justo el peque(4 años) de acà estaba feliz por que vio en la tv el comercial que habían agarrado a X narcos y así, su carita se le iluminó y dijo, ya agarraron al malo, ya los tienes a casi todos, YEssss!!! me quedo con su sonrisa y su esperanza amiga a ver la vida con ganas, tu sabes hacerlo....muchos abrazos.

bLanche ʚïɞ dijo...

Me gusta pensar que todo va a mejorar, la pregunta es, ¿cuándo? ):

OAB dijo...

Estamos hasta la madre, pero debemos seguir luchando nuestras batallas, es probable que algun día ganaremos nuestra guerra personal.

Un abrazo latoso

Lata dijo...

Shanik, algo se podrá hacer, pero todavía no sé qué. Gracias por pasar y compartir el dolor y la frustración.

Lata dijo...

Doc, el café, en junio, recuerda, estaré lejos...
Yo no sé cómo querrían llevar su negocio los narcos, no sé ni me ocupa mis pensamientos, estoy más ocupada en mí. Arriba... yo no sé qué tan arriba hay que apuntar, porque sí, empezó arriba, pero ya no está sólo ahí.
Creo que es muy fácil culpar a "los de arriba"... pero no se puede negar la responsabilidad de los ejecutitantes de tanta mierda, como lo expresé en este post.
México es un país que se ha ido pudriendo por un mal manejo, pero tampoco se puede dejar de responsabilizar a la gente, si no nos robots. Todos tenemos una responsabilidad y eso es lo que a mí más me duele, que hay personas que tratamos de hacer lo correcto, nos comprometemos, preocupamos y ocupamos y pasan estas cosas. Duele, porque nos responsabilizamos.
Ya basta de tapar el sol con un ojo: el gobierno y la sociedad civil tienen responsabilidades. Dejemos ya de culpar a los demás y empecemos a mirarnos a nosotros mismos, con conciencia y responsabilidad.
Insisto, el país está muy mal, existe mucha pobreza pero eso no le quita la responsabilidad a la gente que abusa, que violenta, qué... you name it.

Hemos llegado a un tristísimo punto en donde muchísimo está ya infectado.

Pero algo habrá que hacer... algo, no sé qué.

Lata dijo...

Jess... qué tristeza.

Lata dijo...

Zereth, a pesar de todo eso... nos repondremos. Es cierto. Otro para ti.

Lata dijo...

Peces... jajaja, por qué uno es tan grinch, me haces reír.
Desmpulgada urgente, please =(

Lata dijo...

Miss,

Eso dicen... yo cada vez veo esa luz más y más apagada. Creo que necesito some time off... para recargarme.
Beso.

Lata dijo...

Exenio...

**suspiro**

Lata dijo...

Lucercita...
Te juro que ya se me acabaron las ideas... y por el momento, las ganas.
Tengo que ir a recargarme...

Lata dijo...

Georgells,
Por supuesto que recuerdo Persépolis, pero por supuesto que no recordaba las frases que citaste, me caen de maravilla.
Hace unos días mi loquera añadió un adjetivo a una lista de adjetivos que yo le estaba dando sobre mí misma: guerrera.
Supongo que hay de eso... pero a veces las guerreras también se agotan, pierden el rumbo, necesitan contención, apoyo, incluso evasión por un instante. Paz.
Bien dices que estoy en la crisis del momento, y justo este post, con todo lo que trajo, fue una buena, muy buena forma de sacar tanta cosa que traía desde diciembre, cuando me quedé atrapada en Morelia, primero en la carretera sin saber si entraría, luego en la ciudad sin poder salir. Y depués todo lo que sucedió y así. Era tiempo, ¿no?

En muchos sentidos me siento mejor, pero todavía no del todo bien. Poco a poco, tampoco hay prisa. No quiero que esto me destruya, no los quiero odiar... Nomás una ligera mentada de madre a los cabrones. Se lo merecen.

Un beso.

Lata dijo...

Tía Elsa, ¿tampoco se salvan?
Te mando besos hasta allá.

Lata dijo...

Reyna,
Y sí, lo necesitaba y con todo y ojo de sapo y agotamiento físico, me ha caído muy bien.

Sólo necesito agarrar impulso de nuevo y justo lo haré con una niña de 4 años también. =)

Lata dijo...

Blanche...
no nomás cuándo... sino ¿cómo?

Lata dijo...

OAB...
creo que esta batalla debe de ser comunitaria, en conjunto... empezando, claro, por la personal.
Un abrazo arboloso... je.