¿No les ha pasado que ven exposiciones que trascienden a sus autores? Recuerdas la obra, la instalación, y muchas veces olvidas el nombre del artista detrás de la pieza.
Supongo que de alguna forma eso es trascender.
Justo en un capítulo reciente de Grey’s Anatomy (spoilers alert), el personaje de la obsesiva cirujana Christina se gradúa ante su mentora cuando deja de pelear por brillar ella y opta por poner al paciente primero.
Algo así debe ser.
A mí me sucede todo el tiempo con el cine: recuerdo las películas, tal vez olvide el título, pero es MUY probable que se borre por completo el nombre del director.
La obra debe de brillar por sí misma, ¿no? Por ejemplo una colección de latas de sopa es conocida a nivel mundial mientras que el nombre Andy Warhol (a pesar de ser algo así como una estrella de rock del arte contemporáneo) sigue siendo un misterio para los menos “cultivados”. Y vean que puse un ejemplo extremo, porque Warhol es muy conocido.
Como creador no debe de ser fácil dejar el ego de lado, dejar que la obra brille por sí misma. ¿O sí? O será sólo cualidad de las más extravagantes personalidades del arte y por lo mismo se niegan a aparecer en eventos, a dar entrevistas.
Ahora en la ciudad de México podemos disfrutar de una pobre pero sin duda, buena exposición del escultor australiano Ron Mueck. Sus obras de “realismo de alto impacto” maravillan a cualquiera y, aunque sólo son 9 piezas las que trajeron a San Ildefonso, vale la pena la visita.
Esta, sin duda, es una de las esculturas que no se olvidan… Aunque en unos meses desaparezca de nuestras mentes el apellido Mueck, lo que nos genera se queda con nosotros.


1 amables lectores han pasado... ¡valientes!:
La crítica no lo ha tratado bien, pero sí me dan ganas de verla. Ojalá aún esté en mi próximo viaje.
buefinde
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