martes 29 de noviembre de 2011

Playa...

Soy muy citadina, pero eso ustedes ya lo sabían.

Sí, me gusta el mar, ese misterio que da miedo y atrae a la vez. La arena, la arena que acaricia mis pies. Mis manos que se hunden en lo salado y en los granulado.

Pero sudo, ¿saben? Brillo y no bonito. Mi cabello se pone de lo más alborotado, enredado, es decir, imposible.

Y hace calor, y el sol quema. Las ideas se me van, quiero agua, quiero sombra, quiero un Frapuchino.

Pero vuelvo al mar, al cielo azul, a las noches estrelladas, no tanto como en la montaña y el frío, he de decir. ¿Lo ideal? Ver el mar a la sombra, en invierno, en una hamaca, con un clamato helado. O un frapuchino. Buen libro, música. Buena compañía.

El mar, las noches, el cielo. La arena, el viento... la naturaleza.

He vuelto a la playa, he vuelto al agua y sé que ya no quiero sólo aire, sólo tierra, sólo fuego y sólo agua. Lo quiero todo junto.

5 amables lectores han pasado... ¡valientes!:

Guri dijo...

Ahhh... envidia... MUCHA.

la mis dijo...

Es como el amor que una lo quiere TODO pero siempre, siempre, bajo condiciones. Ojalá el amor fuera como el mar, para medio amarlo por el día y apasionarlo por la noche, qué no?!


Abrazo.

OAB dijo...

Se antoja el Caribe.

Dice el dicho que "nada es perfecto", pero esa foto muestra un lugar que se acerca a la perfección.

Saludos

tia elsa dijo...

Lata tu quieres todo y yo también. Amo el mar y odio todo lo que dices, incluido comer masticando arena. Besos tía Elsa.

El hombre del traje gris dijo...

Insisto en que llevar un libro y música al mar (y a otros lugares) es desperdiciar lo que te ofrecen los sentidos...