Hay un documental que tengo muchas ganas de ver: Presunto Culpable.
Presunto culpable es la desgarradora historia de un hombre que tuvo la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. En diciembre de 2005, en Iztapalapa, Ciudad de México, Toño deseó que Dios lo sacara de su desesperada situación. "Mátame o méteme en la cárcel", recuerda haber suplicado. Una semana después fue detenido por tres judiciales y conducido al Reclusorio Oriente, cárcel de alta seguridad que aloja a una tercera parte de los prisioneros de la Ciudad de México. Más tarde, un juez que nunca asistió a las audiencias del juicio lo condenó, sin prueba alguna, a veinte años de prisión por el homicidio de un hombre. Toño jamás había conocido a la víctima. Dos estudiantes de Derecho de la Universidad de California, Berkeley, se transformaron en cineastas, siguieron a Toño durante dos años y documentaron su lucha por recuperar la libertad y la dignidad perdidas. La cinta expone las contradicciones de un sistema judicial en el que todos somos culpables de antemano y es prácticamente imposible demostrar lo contrario.
¿Cuántos presuntos culpables existen en nuestro país? ¿Cuántos declarados inocentes y verdaderamente culpables andan como si nada por las calles?
Hago referencia a este documental porque en estos días el tema de moda ha sido el famoso caso de supuesta violación que cometió el cantante Kalimba en Quintana Roo. La presunta víctima: una chica menor de edad.
Pero analicemos el caso, y no me refiero al expediente penal sino a algo mucho más grave: el perverso manejo de la información de los medios hacia este caso.
Lo que sabemos: Kalimba, el cantante negrito de OV7, tuvo una presentación en Quintana Roo. Unas chamaquitas, de 17 o 16 años (ni sé la edad, pero menores) que trabajaban en el antro (algo así como de edecanes) donde se presentó se fueron de fiesta con él y su gente.
Sabemos que después de una noche de copas y quién sabe qué más, una de las niñas demandó al cantante por violación.
Sabemos que la amiguita dice que no forzaron a nadie. Y que detuvieron a Kalimba en no sé dónde y se lo llevaron al paraíso del Caribe mexicano.
Algo así es lo que sabemos.
Hasta ahí… todo normal. Lo que empieza a saltarme es cómo se ha manejado la información, ¿lo han notado? Los periodistas se han puesto el disfraz de Robin Hood o de La Santa Inquisición y han salido a las calles para obtener… no la verdad, sino la exclusiva: la nota.
Esto claramente se vio en la famosa entrevista de Loret quien, con todo respeto, fue de lo más tendencioso, desesperante y hasta ridículo. ¿A qué me refiero? Cuando lo acusa de haber abusado de la chica gracias a sus fuerzas dijo algo parecido a: "Tú no tienes moretones porque eres hombre". Toingggg. Perdón, pero yo no sabía que los hombres eran de acero. Y así, una serie de preguntas muy… ¿cómo decirlo? Muy robin hoodescas.
No vayan a malinterpretarme y pensar que yo estoy a favor del cantante, yo ni sé qué hizo ni conozco su trayectoria y francamente tampoco es que me importe demasiado.
Si fue una violación es un asunto penoso y grave, que merece ser resuelto de forma efectiva y objetiva. Pero una violación es una violación, sin importar la edad de la persona violentada. Aquí habría que aclarar si LOS MEDIOS no se referirán más bien a Estupro, ya que insisten mucho en que la chava era menor de edad y que ella se fue de propia voluntad con el cantante.
Si fue una violación las autoridades deberán de sentenciar al presunto culpable, no los medios. Si fue una violación, a pesar de que la chica haya accedido a irse con él, las autoridades deberán de sentenciar al presunto culpable, no los medios. Si no fue una violación, las autoridades deberán de liberar al presunto culpable, no sus clubes de fans.
Todo esto me vino a la cabeza cuando vi un auto circulando sobre Avenida Santa Fe con una leyenda que decía, literal: "Calimba es inocente: niña cusca". Me llamó la atención el letrero (pintado con tinta de bolear blanca en la ventana trasera de una camioneta) porque: a) si fueran tan fans las que lo escribieron, sabrían que Calimba va con "K" y no con "C". b) Cusca… me gusta la palabra cusca porque me parece muy graciosa, hasta de chiste. ¿Por qué la gente habría de rayar la camioneta de la mamá para escribir un chiste con faltas de ortografía?
Me preocupa la seriedad de la sociedad mexicana, la poca seriedad del manejo de la información; lo grande que se ha hecho un caso tan penoso, porque siempre que hay violencia hacia una persona es muy penoso.
El punto en este texto no es la culpabilidad o inocencia de Kalimba, es lo que consumimos y lo que entregamos, como sociedad, como medio de comunicación; cómo juzgamos a una niña como Cusca porque decidió irse con un muchacho y como Culpable a un muchacho porque es famoso.
Quizá sea culpable. Quizás ella busque sus 5 minutos de fama. Eso no nos corresponde a nosotros juzgar. A mí me preocuparía más todo lo que sucede alrededor.
Y luego la gente se indigna de nuestros gobernantes… si actuamos como actuamos, si juzgamos si acusamos si exoneramos si nos creemos con la moral suficiente para condenar…
El caso Kalimba me parece muy grave porque nos evidencia como sociedad. Una sociedad que a veces me da mucha pena.
Presunto culpable es la desgarradora historia de un hombre que tuvo la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. En diciembre de 2005, en Iztapalapa, Ciudad de México, Toño deseó que Dios lo sacara de su desesperada situación. "Mátame o méteme en la cárcel", recuerda haber suplicado. Una semana después fue detenido por tres judiciales y conducido al Reclusorio Oriente, cárcel de alta seguridad que aloja a una tercera parte de los prisioneros de la Ciudad de México. Más tarde, un juez que nunca asistió a las audiencias del juicio lo condenó, sin prueba alguna, a veinte años de prisión por el homicidio de un hombre. Toño jamás había conocido a la víctima. Dos estudiantes de Derecho de la Universidad de California, Berkeley, se transformaron en cineastas, siguieron a Toño durante dos años y documentaron su lucha por recuperar la libertad y la dignidad perdidas. La cinta expone las contradicciones de un sistema judicial en el que todos somos culpables de antemano y es prácticamente imposible demostrar lo contrario.
¿Cuántos presuntos culpables existen en nuestro país? ¿Cuántos declarados inocentes y verdaderamente culpables andan como si nada por las calles?
Hago referencia a este documental porque en estos días el tema de moda ha sido el famoso caso de supuesta violación que cometió el cantante Kalimba en Quintana Roo. La presunta víctima: una chica menor de edad.
Pero analicemos el caso, y no me refiero al expediente penal sino a algo mucho más grave: el perverso manejo de la información de los medios hacia este caso.
Lo que sabemos: Kalimba, el cantante negrito de OV7, tuvo una presentación en Quintana Roo. Unas chamaquitas, de 17 o 16 años (ni sé la edad, pero menores) que trabajaban en el antro (algo así como de edecanes) donde se presentó se fueron de fiesta con él y su gente.
Sabemos que después de una noche de copas y quién sabe qué más, una de las niñas demandó al cantante por violación.
Sabemos que la amiguita dice que no forzaron a nadie. Y que detuvieron a Kalimba en no sé dónde y se lo llevaron al paraíso del Caribe mexicano.
Algo así es lo que sabemos.
Hasta ahí… todo normal. Lo que empieza a saltarme es cómo se ha manejado la información, ¿lo han notado? Los periodistas se han puesto el disfraz de Robin Hood o de La Santa Inquisición y han salido a las calles para obtener… no la verdad, sino la exclusiva: la nota.
Esto claramente se vio en la famosa entrevista de Loret quien, con todo respeto, fue de lo más tendencioso, desesperante y hasta ridículo. ¿A qué me refiero? Cuando lo acusa de haber abusado de la chica gracias a sus fuerzas dijo algo parecido a: "Tú no tienes moretones porque eres hombre". Toingggg. Perdón, pero yo no sabía que los hombres eran de acero. Y así, una serie de preguntas muy… ¿cómo decirlo? Muy robin hoodescas.
No vayan a malinterpretarme y pensar que yo estoy a favor del cantante, yo ni sé qué hizo ni conozco su trayectoria y francamente tampoco es que me importe demasiado.
Si fue una violación es un asunto penoso y grave, que merece ser resuelto de forma efectiva y objetiva. Pero una violación es una violación, sin importar la edad de la persona violentada. Aquí habría que aclarar si LOS MEDIOS no se referirán más bien a Estupro, ya que insisten mucho en que la chava era menor de edad y que ella se fue de propia voluntad con el cantante.
Si fue una violación las autoridades deberán de sentenciar al presunto culpable, no los medios. Si fue una violación, a pesar de que la chica haya accedido a irse con él, las autoridades deberán de sentenciar al presunto culpable, no los medios. Si no fue una violación, las autoridades deberán de liberar al presunto culpable, no sus clubes de fans.
Todo esto me vino a la cabeza cuando vi un auto circulando sobre Avenida Santa Fe con una leyenda que decía, literal: "Calimba es inocente: niña cusca". Me llamó la atención el letrero (pintado con tinta de bolear blanca en la ventana trasera de una camioneta) porque: a) si fueran tan fans las que lo escribieron, sabrían que Calimba va con "K" y no con "C". b) Cusca… me gusta la palabra cusca porque me parece muy graciosa, hasta de chiste. ¿Por qué la gente habría de rayar la camioneta de la mamá para escribir un chiste con faltas de ortografía?
Me preocupa la seriedad de la sociedad mexicana, la poca seriedad del manejo de la información; lo grande que se ha hecho un caso tan penoso, porque siempre que hay violencia hacia una persona es muy penoso.
El punto en este texto no es la culpabilidad o inocencia de Kalimba, es lo que consumimos y lo que entregamos, como sociedad, como medio de comunicación; cómo juzgamos a una niña como Cusca porque decidió irse con un muchacho y como Culpable a un muchacho porque es famoso.
Quizá sea culpable. Quizás ella busque sus 5 minutos de fama. Eso no nos corresponde a nosotros juzgar. A mí me preocuparía más todo lo que sucede alrededor.
Y luego la gente se indigna de nuestros gobernantes… si actuamos como actuamos, si juzgamos si acusamos si exoneramos si nos creemos con la moral suficiente para condenar…
El caso Kalimba me parece muy grave porque nos evidencia como sociedad. Una sociedad que a veces me da mucha pena.

