No, no soy crítica de cine, soy sólo una espectadora que comenta lo que las películas provocan en mí.
Alguna vez estudié teoría y análisis cinematográficos, pero ya lo olvidé. Después, leí algunos libros que se fueron a ese mismo rincón de mi cerebro, el más rebelde, porque lo curioso es que sí recuerdo conceptos tan útiles como “sillón de casting” por el que tenían que pasar (del verbo ya no… ayajá) las primeras actrices de Hollywood.
Aún así, tengo una historia de amor con el cine. Y con el proceso de hacerlo, por supuesto. Por eso me atrevo a compartirles en este espacio mis recomendaciones, a veces con algún plus sentimentaloide, algún dato o anécdota. Quiero que tengan eso en mente cuando lean lo siguiente, porque yo no soy crítica profesional.
Hoy me atreveré una vez más a escribir un post lleno de spoilers, que tendrán que evitar ustedes, señores que no han ido a ver esta azulosa película. Prevenidos están.
No, no soy una grinch, ¿tendría que serlo para que me gustara esta película? No lo creo…
Una de las virtudes señaladas por todos los que amaron esta cinta, “Un triste San Valentín”, es que… “es una película real”.
Aquí entra mi primer Mmmmm…
Vaya, que yo soy experta en chick flicks y sé que hay elementos fantásticos en ella.
Quizá digan que es real porque es una historia de amor que se acaba. Eso es real… pero, ¿qué el mismo amor no es real? Yo digo que sí. Claro, sin canciones románticas, danzas a la luz de la Luna en Roma o alguna jalada así. Pero el amor es real. Aunque no sea feliz (nomás vean 2046… sí, ando obsesionada). Entonces… hablando de realidades, todas las películas podrían ser reales.
Pero ya estoy desvariando.
Les contaré por qué me parece que esta cinta tiene huecos en el guión… con lo que “me quedó a deber”.
La loca literata en mí
Entre lo mucho que he aprendido en mi taller de narrativa, está que un buen escritor conoce perfectamente a sus personajes. Al comenzar a bocetar un libro, una idea de libro, hay que ver qué demonios se va a contar (y si sabré yo de eso…), hay que conocer a cada uno de los personajes: sus nombres, apodos, traumas, gustos, aficiones, momentos claves, hasta fecha de confirmación, de ser posible. Tú como autor debes de conocer todo esto. Ya que lo conoces, con el personaje completo, vas a escribir una historia congruente a él o ella, repito, ya sabes cómo reaccionaría, cuáles serían sus palabras, sus gestos, hasta su insulto favorito. Eso lo sabes tú… y un error que yo cometo mucho al escribir es explicar su vida, en lugar de mostrarla.
Para mí, la película tiene un error totalmente viceversa a eso, mi falla narrativa: ellos saben quiénes son los personajes, pero poco lo muestran y menos lo explican.
Inconsistencia en el guión
Me saltó, no lo puedo evitar, me saltó. Tanto Ryan Gosling como Michelle Williams están muy bien en sus papeles, pero yo noté una gran inconsistencia en la historia. Por favor, si vi una copia mal editada o me quedé dormida a media cinta (que se antoja larga de repente), háganmelo saber… porque me perdí de algo.
Spoilers everywhere…
Vemos una historia de un amor adolescente. Un amor en el que él cae como en canción de Camila, “todo cambió cuando te vi”. Tal cual: chick flick style. Esa rorra es la mujer de mi vida. No sé ni quién sea, pero sus hijos serán míos. Tómela, por bocón.
No está mal, no estoy en contra de la cursilería… en lo absoluto, ¡si soy la reina de lo cursi! Lo paso… no lo compro, pero lo paso. En realidad el jovenzuelo no se enamoró, nomás tuvo una gran infatuation (GRAN término en inglés), le gustó harto la güerita, pues. Y pues como buen valiente, se lanzó y luchó contra los dragones (que le han dado santa putiza) y se quedó con el premio mayor: la princesa y el crío, que criarían juntos. ¿No les suena a planteamiento de chick flick? A mí sí.
Ella, una jovencita de 18 o 19 años, con un gran problema enfrente (embarazada y con un patán como padre de la criatura), “cae en amor” ante la actitud caballerezca del mudancero. Sí, mudancero. Ella y sus sueños de convertirse en médico se entregan sin remedio a un amor totalmente adolescente (y, confiésenlo, ¿quién no ha estado ahí? Lo compro).
Esa es la parte rosa. Claro.
La parte Azul… es la parte jodida. Cuando despiertan del sueño. Cuando ella se da cuenta de que el mudancero no le es suficiente. Bueno, eso asumimos, porque justo aquí es donde veo la inconsistencia… YO SUPONGO que eso sucede, porque a mí no me lo contaron. Les digo, el guionista se sabe muy bien la vida de los muchachos, pero yo, como espectadora, me lo inventé porque no me lo dijeron.
Así que vemos cómo en 4 o 5 años la historia se ha ido directito al caño… en 4 o 5 años, porque esa es la edad de la hija/no hija, ¿cierto?
Y aquí viene el segundo toooooing… ¿neta en 4 o 5 años se termina la carrera de Medicina en Estados Unidos y un hombre en sus 20’s pierde casi la totalidad de su cabello? ¿O pasaron más años y la niña en realidad tenía 10 años e hicieron un pésimo casting?
¡Que alguien me explique!
Me pierden, señores, ¡me pierden!
Cuando percibo todo esto, no me quedan ganas de comprarme la historia. Yo sé que el amor se acaba, que las ganas de UNO no son suficiente (créanme, lo sé, yo he sido algunas veces Ryan y a veces Michelle, como todos), sé que eso es REAL, lo he visto en películas (ejemplos sobran, tampoco la armen de tos), lo he leído en libros y lo he visto en numerosas series televisivas. Ok, telenovelas no, pero lo demás, sí.
Historia predecible
Confiesen, ¿quién no supo todo lo que iba a suceder después de la escena en donde están cogiendo y él osa venirse dentro de la chava? ¿Acaso soy la única con súper poderes para predecir las tramas de películas predecibles? (Nota que ni al caso, un libro que me sorprendió hasta la última línea: Cero Absoluto, de Allan Folsom.)
Recomendación spoilesless
Así que yo les digo que vayan a ver la película sin grandes expectativas, eso sí, tienen buenas actuaciones pero no es ninguna joya.
Si quieren ver una chingonería sobre relaciones humanas, corran a ver “Los niños están bien”. Ahí sí: una muestra clara y honesta de una relación de pareja (homosexual o heterosexual, qué más da), de cómo depositamos frustraciones, enojos y culpas en el otro, de cómo se puede deteriorar una relación, de las dudas, los fracasos, los intentos… y, claro, estupendas (me pongo de pie) actuaciones.
Esa sí, me la compro. Todita.
Pero ya saben… ¡yo no soy crítica de cine!