sábado 23 de abril de 2011

Co creando 35…

La vida a veces parece ser muy injusta. Todos hemos sentido en alguna ocasión que no obteníamos lo que merecíamos: el reconocimiento por nuestro trabajo, trato equitativo, atención suficiente, el amor requerido… Y hay quien osa afirmar que a la gente buena no le va bien, que para qué ser correctos, justos, honestos, si en esta vida sólo los tranzas avanzan, si la podredumbre del hombre está arrasando con la parte bondadosa de la especie humana…

Sí, todos hemos estado ahí, alguna o muchas veces.

Yo lo he estado. He estado enojada y dolida; he pensado que merecía más y mejor. O no. También he pensado que no lo merecía… no de esa manera, no en ese momento. Bueno y malo.

Hace poco alguien me dijo una frase muy sabia, iba algo así: “Es que el problema es que no recibimos lo que pedimos… o más bien, no en la forma en que lo queremos”. 

Tal cual. 

La vida es muy redonda, redondísima. Co-creamos nuestra realidad con la ayuda de algo más grande, somos magos… diría mi amiga Adriana, “ah, lo querías, pues ¡concedido!”

Cosas buenas y malas vienen, es cierto. No todo es dicha y felicidad. Pero, ¿saben?, las justas recompensas llegan y de formas inesperadas. Vienen a manera de una amiga que dice que necesita darte un abrazo porque sabe que estás mal. Llega a tu casa con un paquete de cervezas además del abrazo, un oído pronto y cariños adecuados. Llega en forma de sorpresas para consolarte por pérdidas, pueden ser en forma de reproductor de DVD o hasta de canción favorita.

A veces, utilizan aviones y cruzan países enteros para estar contigo 4 días de vacaciones, y hasta traen machaca y queso menonita bajo el brazo, además de anécdotas, compañía, cariño y carcajadas.

En ocasiones dejan pistas por tu hogar… pistas ciegas que te comes en forma de hot cake. Esas pistas te llevan a sorpresas y más sorpresas: físicas, materiales y emocionales. Porque no es sólo es el objeto sino lo que trae consigo: lo dejan en el lugar perfecto, en donde puedes recordar el pasado, contemplar el presente y registrar el futuro. 

Vienen en forma de corazón de cabeza, de paseos en trajinera, de maratones de yoga, de videos, libros, palabras, DM y hasta unfollows. 

Así, vamos recibiendo todo eso que hemos cosechado y que a veces no alcanzamos a ver. Porque importa e importamos, impacta e impactamos.

Sí, María Cristina, la vida podrá parecer misteriosa, injusta, deprisa. Pero en el fondo vas descubriendo de a poquito que no lo es. Que vale la pena. Sí vale la pena.

Felices últimas horas de 34. Y bienvenidos sean esos 35. 
Oh, sí. Ha valido, vale mucho la pena estar aquí.

It is worth it…

lunes 18 de abril de 2011

Llegó la hora

¿Ya llegó la hora de escribir sobre mi año que termina? Si siento que acaba de suceder el anterior, que esa invitación de cumpleaños que ahora ya no existe, que se perdió con mi máquina robada, está recién hecha.

Este año fue de mucho trabajo, mucho. Y avance, así lo siento, así lo creo. 

Justo ayer, después de terminar ciertas labores caseras, en donde mi Sports Billy de las herramientas (dulce y utilísima creación de la naturaleza) terminó de instalar ciertos aparatos, escuché un plop. ¡Plop! Lo sentí. En mi cabeza… en mis oídos. En mi alma. Fue como si se disparara un corcho de una botella de Champaña. 

¡Plop plop plop!

Saltó algo, se fue. Terminó.

Y ahora, empezamos de nuevo. Con aprendizajes, con metas, con un morir y resurgir. Renacer.

Todavía quedan días para inspirarme y pensar en lo que me escribiré para mi cumpleaños. Mientras tanto me quedo con mi plop.

jueves 14 de abril de 2011

El cúmulo

Hoy, supongo, tendría que hacer una reflexión… de todo lo que está sucediendo. De cómo la gente es grosera, es agresiva en la calle… de lo poco tolerante que estoy a ellos. Una reflexión sobre la tensión laboral por fechas de cierre, lágrimas, dudas y errores. Carga de trabajo. De la poca carga de trabajo y del temor.

Podría contarles del miedo que se siente, de la desilusión, de la ilusión, de la compañía, el cariño, los regalos, la compañía, la soledad… del silencio que se agradece, del que se extraña y del que pesa. De esas palabras que no se dijeron, de las que se escribieron, las que se pensaron y las que sí se dijeron.
 
No estaría mal mentar madres, decirles que no es justo que haya personas que pasan por encima de otros, que les hacen mal, que los lastiman. La falta de conciencia, de visión para ver cómo impactamos, cómo afectamos a los demás.

El estrés, el 2011, el escurridizo conejo.

Cambios, mil cambios. Calor, lluvia, temblores, amigos y amores. Pérdidas y adioses.

Y lo único que sé es que necesito una noche de copas… cambiar de aires, distraerme, reírme. Sonreír. Otra vez. Recobro la sonrisa y la vuelvo a extraviar.

La extraño. Si la ven, díganselo, por favor.

martes 12 de abril de 2011

Once Upon a Time…


…yo tenía un blog que cuidaba y actualizaba constantemente. Poco a poco las ocupaciones y la falta de inspiración fueron sustituyendo a las ganas de escribir. Pero no al 100%.
Luego intervinieron otros factores, como los compromisos laborales y sociales en exceso o la cocinada para el día siguiente.
Pero ese  blog no ha muerto, sigue vivo. Sigue esperando ser rellenado, tocado, leído; esperando que la gente llegue a él, lo comente, se queje, se indigne y hasta lo deje.
El espacio público que no es una democracia sino una monarquía, está abierto y ávido de alimento, de letras, ideas, lágrimas y confidencias.
Hoy, ese blog está un poco más panzón, tiene algo en la barriga. Unas letras con patines lo llenan, una, dos fotos; una idea y sobre todo, esperanza.
El blog no ha muerto. Larga vida al blog.


miércoles 6 de abril de 2011

La ficción en mi cabeza


"Somos muchos los que nos inventamos la realidad. Desde niña, me inventé un mundo al que le dedicaba tiempo antes de dormir. En él siempre me enamoraba un muchacho super guapo y eramos muy felices y teníamos muchos hijitos y todo el mundo nos quería. Es malo vivir en un mundo de ficción, todos los días al amanecer me repito: "Aquí y ahora" pero en muchas ocasiones regreso a un mundo inventado que no me sirve para nada."

Hoy, en un chat en línea para El País, Elena Poniatowska.

Hagan de cuenta.