Admiro a los sabios, a los prudentes, a los pacientes… a esos que responden de manera correcta y siempre en su lugar. Porque una tiene que salir a “orearse”, tomar chochos para la colitis causada por corajes… porque una se engancha. De veritas que sí.
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La marcha de las putas me dejó muchas cosas: un bronceado, la garganta un poco lastimada, amig@s nuev@s, y certezas… Certezas de que hay tanta gente miedosa, tanta gente prejuiciosa, tanta gente agresiva e incongruente. Y en estas últimas no me incluyo, por supuesto.
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Hubo tantos ataques por la marcha, pero no solamente por el título, sino porque nos organizamos, porque pedimos permiso, porque organizamos una ruta “no comercial”, porque pensamos en los demás, porque nos enganchamos, porque –seguramente- fuimos con vestido y no en tacón alto, porque fuimos en vestido y no en tenis… porque porque porque.
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Tristemente no me extraña esa manía de la gente de restar: esfuerzos, dedicación, ganas, gritos, ¡lo que sea! El chiste es restar, insultar, desaprobar, claro, siempre desde la zona de confort y con la consigna de “yo sé más”… pero obvio no con la consigna de “yo hago mejor” porque de hacer ni hablamos: lo de ellos es DESHACER.
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Hace poco un amigo me dijo algo muy chistoso: yo pensé que no había peor grupo que los de un club de fans (jejeje), pero sí lo hay: los que se quejan todo el tiempo en Twitter.
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En su momento me reí mucho, pero ahora me da pesar constatar que hay gente con tan poco criterio, gente con dos dedos de frente que no escucha, que no lee, que no PROPONE, que nada más critica y se creen con el derecho de desaprobar. ¿Y qué creen? No lo tienen. Una crítica en tu contra debe de solventarse con bases y definitivamente, no agredir. Las tuvimos, claro, las respetamos y hasta las comentamos. No todo mundo tiene que pensar o sentir igual que tú (yo), menos actuar como tú (yo). Pero no por eso les da el derecho de agredir.
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Dice un famoso dicho que si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada, y estoy totalmente de acuerdo.
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Ojalá que todas esas personas que critican, que insultan y que nada más RESTAN, sumaran: con propuestas, con HECHOS, con nuevas marchas, con acciones que transforman, aunque sea a dos…
En este mundo lo que se necesitan son propuestas acompañadas de acciones.
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En este mundo lo que se necesitan son propuestas acompañadas de acciones.
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Yo aprendí que La marcha de las putas despierta sentimientos encontrados, y que muchos, muchos lo toman a broma. Otros más, evidencian de qué están hechos: de prejuicios, de agresividad, de machismo.
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Seguimos y seguiremos escuchando/leyendo cosas como “pinches viejas argüenderas, mejor que se queden a cocinar” o “pero si bien que les encanta que las nalguees” y el maravilloso: “si no quisiera que les viera las tetas no las enseñaría.” Y sí, ahora va mi insulto: gentita. Aquí me contradigo todita, porque estoy criticando, porque no tengo nada que decir, pero ante todos sus ataques sólo les puedo decir eso: gentita.
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Sé bien que el cambio se está gestando a penas y que hay muchísimo por hacer, pero esa es la palabra: por hacer.
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Este mundo, y sobre todo este país, ya no necesita quejumbrosos que destruyan, necesitan críticos que construyan. Punto.
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Habrá mejores propuestas que otras, habrá mejores opciones y por supuesto, habrá eventos mejor organizados, más divertidos, más serios, más… de todo. Pero de eso se trata: de sumar.
.Nomás les dejo la mosca en la oreja.

