sábado 30 de julio de 2011

De weekends...

Este fin de semana se suponía que estaría en un destino exótico, con la mejor compañía posible -o sea, sin saber con quién- y gastándome "lo extra".

En lugar de eso... una muela rota... -adivinen en qué se invertirá eso "extra"-, ceviche casero preparado por ese don comentarista deportivo soplamocos -eso es lo más extraño-, una fiesta infantil en el Ajusco a la que no sé si voy a llegar... un hueco en el estómago que yo misma tengo que llenar. Lluvia, botas con tapas nuevas, sanación... escritura... y lo que sea que venga y que a estas horas no tengo ni idea.

Y no me extraña, porque después de ver Bosques anoche, con la compañía adecuada, el fin de semana no podía ser del todo planeado y normal.

Here I am... letting things happen. Y no sonrío porque estoy chimuela... ni ganas me dan.

viernes 22 de julio de 2011

Woody Allen y su escritura

¿Qué sucede cuando le preguntan seriamente a Woody Allen sus razones para escribir? Esto. 

Texto extraído de: http://www.theparisreview.org/interviews/1550/the-art-of-humor-no-1-woody-allen


INTERVIEWER
When did you start writing?

ALLEN
Before I could read. I’d always wanted to write. Before that—I made up tales. I was always creating stories for class. For the most part, I was never as much a fan of comic writers as serious writers. But I found myself able to write in a comic mode, at first directly imitative of Shulman or sometimes of Perelman. In my brief abortive year in college I’d hand in my papers, all of them written in a bad (or good) derivation of Shulman. I had no sense of myself at all.

INTERVIEWER
How did you discover your own voice? Did it happen gradually?

ALLEN
No, it was quite accidental. I had given up writing prose completely and gone into television writing. I wanted to write for the theater and at the same time I was doing a cabaret act as a comedian. One day Playboy magazine asked me to write something for them, because I was an emerging comedian and I wrote this piece on chess. At that time I was almost married—but not quite yet—to Louise Lasser; she read it and said, Gee, I think this is good. You should really send this over to The New Yorker. To me, as to everyone else of my generation, The New Yorker was hallowed ground. Anyhow, on a lark I did. I was shocked when I got this phone call back saying that if I’d make a few changes, they’d print it. So I went over there and made the few changes, and they ran it. It was a big boost to my confidence. So I figured, Well, I think I’ll write something else for them. The second or third thing I sent to The New Yorker was very Perelmanesque in style. They printed it but comments were that it was dangerously derivative and I agreed. So both The New Yorker and I looked out for that in subsequent pieces that I sent over there. I did finally get further and further away from him. Perelman, of course, was as complex as could be—a very rich kind of humor. As I went on I tried to simplify.

Gracias a Dan Campos por pensar en mí cada vez que ve la A y la W en el mismo nombre. =)

domingo 17 de julio de 2011

Harry Potter y el intelecto social

Pocos fenómenos han causado tanta dicotomía como Harry Potter y todo lo que hay a su alrededor: o te gusta o no te gusta. En medio, los menos, y algunos de los detractores han creado un subgrupo al que es divertidísimo agredir, el target perfecto para el bulling intelectual. 

Es chistoso, percibo dos grupos particularmente divididos… desde mi particular punto, veo esto: ese “grupo pro-Harry” se ha vuelto “responsable” de algunas de las cosas más ridículas de las últimos tiempos, mientras que, por alguna extraña razón, siento que los que están en el “grupo anti-Harry”, de alguna forma se perciben a sí mismos intelectualmente superiores. Tengo la sensación de que muchos de los detractores lo son sólo por sentir una superioridad intelectual… Es decir, pertenecer al grupo donde hay muchos niños, más adolescentes, algunos jóvenes y muchos adultos nerds, ñoñones y soñadores, sería como quitarle unos 20 puntitos a su Coeficiente Intelectual… ¡y qué horror!, ¿quién sería yo sin este número llamado coeficiente intelectual?, ¡sin él no valgo!

Casualmente, algunos de los que estamos en el grupo de los que amamos la historia del maguito, consideramos que las personas que gustan de la saga son más simpáticas y, casualmente, más inteligentes. 

¿Se fijan? Blanco y negro, sí o no.

Entonces, pues, se va dividiendo la sociedad, como en los homosexuales y los heterosexuales, los que aman el hígado encebollado y los que lo odian… y así, pues. Pura pendejada.

Destaco todo esto porque no he visto una división así ante el fenómeno “StarWars”, Murakami, o hasta el mismísimo Walking dead (zombies). Aquí está bien que te guste o que no te guste, pero Harry Potter, ¡uff!, qué pecado… qué chingón.

Confieso que yo leí los libros hace relativamente poco, cuando ya habían salido 6 al mercado en español. Y sí, fue por casualidad porque también, de alguna forma, sentía que eso era para “niños” o para sus papás, pues. Y bueno, los adultos que lo disfrutaban eran “raros”. Hasta que conocí a ese cineasta cultísimo que pasaba horas enteras con sus hija adolescente disfrutando (subrayado) la vida del “niño que vivió”.



Después conocí a ese actor famoso y de lo más mamón, que escribe impecablemente y de pendejo no tiene un pelo. Me dijo: léelos, los vas a amar. Yo pensé que bromeaba, pero lo decía muy en serio.

Finalmente, mi Tom Hanks, el hombre más culto que conozco (en el mundo mundial), me decía Ginny Weasley: la bruja inteligente. 

Es decir, ya no eran adolescentes ñoñísimos, de esos que se la pasan detrás de las cartas del Magic, asumiendo que con el golpe especial rosa y la espada floripondia podrán destruír al antiguo dios del reino whachumara.

Y mi gusto comenzó. Pasé de un grupo a otro y se me abrieron los ojos: me volví más inteligente al asumirme menos inteligente, me volví más tolerante al abrir mi mente y, ¿saben qué? Me volví una persona más divertida porque disfruté estas historias enormemente y me permití vivir en un mundo de fantasía sin prejuicios intelectuales.

Actualmente me veo en una parte de la dicotomía que sería como un tercer subgrupo: de esos que estamos abiertos y no atacamos, respetamos y disfrutamos de ambas partes. No por ser fan de la saga no sé hablar ni escribir, no tengo vida social o sexual. No por ser fan de la saga soy más inteligente o más atractiva, ¡es sólo un gusto! No es un pecado y al menos, tengo las armas para dar una opinión, no soy una borreguita que sigue a la masa: a mí me gustan los libros porque me gustan, porque me divierten, porque me parece que la trama está bien construida y tan tán. No es la verdad suprema, es mi posición y listo. No pretendo convencer a nadie, ¡qué flojera!, aunque si me preguntan, siempre les voy a recomendar que los lean: igual en una de esas los disfrutan… al igual que “La soledad de los números primos”, “La historia interminable”, “Cero absoluto” o “La invención de Hugo Cabret”. Son libros que disfruté muchísimo y que recomiendo por eso mismo.

Pero, ¿se fijan? Estos no han generado esa división… no son un fenómeno, pues. Les guste o no, lo es.

Así que la próxima vez que se pongan en alguno de los bandos… recapaciten si lo hacen con una razón válida… o por sentirse intelectualmente superiores.

viernes 15 de julio de 2011

Reflexiones desveladas

15 minutos más de película, más importancia a las batallas y a las muertes, hubieran hecho del final de la saga algo más grande para los fans.

La vuelvo a ver y les cuento más.

No spoile más.

lunes 4 de julio de 2011

Adiós estrenos de Harry Potter

Bueno, no puedo despedirme de las películas, ahí están en mi recámara; menos aún de los personajes o los libros, esos existen para siempre... Pero sí de los estrenos. La entrega dos de la parte siete marca el final de la producción de películas -al menos de esta temporada- de los maguitos del mundo potteriano.

Tendré mucho qué comentar al respecto, pero hoy quiero dejarles dos notas... una de Guillermo Vega, poeta que en esta ocasión no escribe poesía sino que nos entrega un interesantísimo análisis del fenómeno Harry Potter.

(lean las 3 partes, por favor).

También les dejo las líneas que escribió el profesor Snape, o Alan, para despedirse de sus compañeros, de J.K. Rowling y un poco para despedirse de su personaje.


Y finalmente, la imagen (y comparativo) que tanta controversia ha causado en la red... ya entenderán por qué. Ja.



Y claro, me preguntarán si ya tengo mi boleto para ver la última entrega de las películas de Harry Potter... adivinen la respuesta.