Hoy ha sido un día claro, lleno de extremos pero claro. Un día para celebrar la vida con su muerte. Para brindar por los que se fueron pero también por los que vienen.
Hoy le decía a mi mejor amiga: es triste, pero vivió una larga vida, la vida que pudo, la vida que eligió, la que quiso. Y la que pudo porque a veces no nos da para más, es lo que somos, lo que, eso, podemos.
Y la vida es taaan buena, incluso en épocas de estrés, de soledad, de enfermedad. La vida.
Hoy fue un día para celebrar, que aunque no quiero morir aún, podría estar lista para partir.
He vivido taaantas cosas tan maravillosas y estoy tan conscientemente agradecida por eso. He amado tanto y a tantos y tantas. He podido expresarles mi amor a esas personas. Incluso, justo hace unos días volví a mirar, a abrazar a alguien con quien hacía mucho tiempo no hablaba. Arreglamos malos entendidos y he visto cómo son eso… malos entendidos y son tan fáciles de resolver cuando se está dispuesta, dispuesto. Y si no se resuelven esa es justo la resolución.
Tengo un trabajo que me gusta, que me entusiasma mucho, muchísimo. Aprendo algo nuevo tal vez no todos los días, pero muy seguido (como el manzanita, shift, 4, y 3).
Conozco gente que vale mucho la pena y gente que no lo vale tanto, y he aprendido (con trabajo) a aceptar la diferencia.
Conozco gente que vale mucho la pena y gente que no lo vale tanto, y he aprendido (con trabajo) a aceptar la diferencia.
Estos días me he sentido tan útil y a veces tan inexperta. Es como si fuera una mezcla entre seguridad y humildad, y de verdad, creo que nunca había experimentado esa sensación.
He hecho nuevos amigos y tengo la fortuna de que es más, mucha más, la gente que ha elegido tenerme en sus vidas que la que ha elegido sacarme de las suyas.
Y yo he sido sabia para atraer gente buena a mis días.
Y yo he sido sabia para atraer gente buena a mis días.
He comido tan rico, me he arriesgado y me he enfermado del estómago en muchas más ocasiones que las recomendadas por los doctores.
He viajado, he conocido lugares maravillosos, personas increíbles, idiomas inentendibles.
He rezado tanto, he buscado tanto a dios y me he buscado tanto a mí misma, que creo que por terquedad he aprendido a encontrarme. A encontrarlo.
He besado, oh, sí. He besado tanto.
He besado, oh, sí. He besado tanto.
He jugado, he reído, he soñado. He soñado tanto. He construido y he destruido. He caminado hasta cansarme.
He llorado tanto.
Me he enojado tanto.
He gritado. Oh, soy tan escandalosa. Pero así de escandalosa soy cuando quiero, de amar.
Me he contentado tanto.
Me he sentido tan sola, tan mal querida. Me he sentido tan amada.
He visto increíbles imágenes en mi cabeza.
He visto increíbles películas, he escuchado música indescriptible, que sólo con el cuerpo y el alma se sienten.
He visto obras de arte único. He tocado esculturas y texturas que volvería a reconocer en instantes.
He olido aromas celestiales.
Me han dicho pero más me han escrito palabras directas al corazón.
He visto obras de arte único. He tocado esculturas y texturas que volvería a reconocer en instantes.
He olido aromas celestiales.
Me han dicho pero más me han escrito palabras directas al corazón.
Me he sentido tan perdida y tan certera.
He estado coja del alma y he tenido despeinado, muy despeinado el corazón.
He perdido la esperanza y la he recuperado.
He mentado madres, he hablado mal de la gente. He pedido perdón.
He tenido pocos remordimientos, pero profundos. Y también he averiguado cómo perdonarme a mí misma.
He estado tan enojada. Tantísimo. Y he estado tan feliz.
Me he reído tanto.
He cogido tan bien y tan mal.
He deseado tanto.
Me han dado tan poquito.
He dado tanto y he dado tan poquito.
Me han dado tanto.
He aceptado tan poquito.
Pero me río. Porque he visto nacer a la hija de uno de mis hermanos, porque la he visto crecer, progresar y vivir en su propio y particular mundo.
He querido tanto a mis padres, tanto, y se los he dicho, se los he demostrado con detalles. Y a mis hermanos, y a mis amigos, y a mis compañeros de camino.
Amo los detalles.
No quiero perderlos nunca.
He llorado tanto.
Me he estresado tanto. Me he exigido tanto. Me he juzgado tanto.
He cantado tan poco. No he patinado.
He volado. He dormido.
He visto lugares increíbles no sólo con los ojos, también con el alma. Me he sentido tan lejos y tan cerca.
He sido muy feliz y también he estado profundamente triste.
Me han abrazado tan poquito y me han abrazado tan fuerte.
Me han cuidado, he cuidado.
Me han descuidado.
Me descuidé muchas veces.
Me puse tantas veces después de los demás. Demasiadas quizá.
Me han descuidado.
Me descuidé muchas veces.
Me puse tantas veces después de los demás. Demasiadas quizá.
He dicho tantas veces “te quiero”, que de verdad, me puedo ir hoy. No quiero, pero me podría ir.
Hoy celebré la muerte, pero no podría haber muerte sin vida.
Pero sobre todo, hoy celebro la vida.


