jueves 29 de diciembre de 2011

Top ten latoso... de películas, versión 2011


Casi podría generalizar que este año ha sido de películas que no se quedan en la cabeza: no son tercas, no mueven, no aportan más que un momento… de algo, pero un momento.

Para mí, en esta lista tiene que haber cintas que me hayan dejado más. Tal cual. No pretendo que sea un recopilado de lo más polémico, lo más taquillero ni lo más notable, para eso tenemos los Óscares y demás premios rimbombantes. Esta lista es muy personal y emocional, hecha con las entrañas, por eso quizá sea injusta y, definitivamente, muy parcial.

Pero es lo que es.

Cabe aclarar que tomé en cuenta las que se estrenaron este año en México, entonces… aquí va:

1.       De dioses y hombres
Des hommes et des dieux, Francia, Dir: Xavier Beauvois.

De lo mejor que he visto en mi vida. Es una historia conmovedora, hermosa y que a rebeldes como yo nos hace creer. La música le da ritmo y fuerza exquisitas, ritmo que arranca lágrimas, fuerza que te hace creer. Definitivamente para tenerla en casita y verla cuando sintamos que la vida está muy jodida, cuando se nos vayan la esperanza y la fe.

2.       Potiche, mujeres al poder
Potiche, Francia, Dir: Francois Ozon.

Si no la vieron, muy mal. Es una de las comedias más ligeras y sutiles que he visto, pero no por eso deja de tocar temas relevantes, de forma como  “aquí no pasa nada”. La actuación de Catherine Deneuve la ensalsa, la llena de condimento sin ser demasiado picante, es… simplemente adecuado, sabroso, casi como mis guisos. Claro, en mi lista tenía que haber unas francesas, si no, no es mía.

3.       Temple de acero
True Grit, EUA, Dir: Ethan y Joel Cohen.

Después de verla me quedó una sensación que no tengo idea de por qué llegó, cómo o en qué momento, pero es tal cual: película masculina con esencia femenina. Un gran logro para un par de directores hombres que lograron hacer una cinta que parece dirigida por una mujer (lo que sea que signifique), y eso no cualquier lo puede hacer. Y menos con un western.

4.       Los chicos están bien
The Kids are all right, EUA, Dir: Lisa Cholodenko.

Tiene sus detallitos, pero me encantó cómo se refleja la irresponsabilidad de una parte de la pareja, cómo culpa a la otra para no verse a sí misma. Cómo se desgasta la relación y cómo, al final, culpan a un tercero de sus problemas. Y todo por averiguar el origen de uno, caray. Muy bien Julianne Moore, Annette Bening y Mark Ruffalo. Muy bien todos.

5.       Medianoche en París
Midnight in Paris, EUA, Woody Allen.

Confieso que me causa un poco de conflicto incluira, ya que la segunda vez que la vi, no la disfruté tanto como la primera. Pero aún así, es un deleite. Woody Allen está envejeciendo y se nota solo en los permisos que se da, no en la narrativa ni en la calidad de sus historias. Para mí es un Woody Allen siendo Woody Allen, de principio a fin. Fiel a su nostalgia por lo antiguo, nos da una lección para dejar de fantasear y vivir el ahora.

6.       Así se siente el amor
Beginners, EUA, Dir: Mike Mills.
 
Para todos aquellos que nos sentimos perdidos cuando iniciamos una relación, llega una "comedia" que te da de punches con un par de personajes entrañables que no son los protagonistas: la mamá y el papá de Ewan McGregor. Hilarantes, locuaces, bien caracterizados (aunque quizá la madre está un poco descuidada en el peso de la historia). De alguna forma es un boy flick no dramático, en donde se explora la relación del protagonista con sus mujeres, lo mucho que puede meter la pata y la liberación de su padre. Claro, tiene un final en el que se puede (o no) redimir. Nada está escrito.

7.       Presunto Culpable/Alamar 



Difícil decisión. Ambas mexicanas. Cuando vi Presunto Culpable me pareció muy interesante y bien narrada, ¡no me aburrí! Y eso que lo mío lo mío, no es el documental. Alamar, por otro lado, es mucho más lenta, con pocos diálogos y menos acción, pero es entrañable y movió mi lado maternal.

8 y 9.       Tin Tin/Rango: empatadas. Dos de animación. La primera, es Indiana Jones periodista animado, con detalles exquisitos y propios del cine actual. La segunda, el Llanero solitario metropolitano y optimista llega a provincia.




Finalmente... ¿Será?

10. El árbol de la vida
The tree of life, EUA, Dir: Terrence Malick.


No me decido... ¿será una de las mejores del año?, pero eso sí, visualmente es como meterte una tacha y dar vueltas en un carrusel. O bueno, eso creo. La historia en sí es dramática y con excelentes actuaciones. Me causa un poco de conflicto que no haya entendido bien quién fue el que murió (aunque me lo traten de explicar), por lo que al final creo que puedes perderte. Pero, nada mala en lo visual, una vez más mi marido Lubezki saca la casta de genio y lo hace de maravilla.

Sí, más de 10… pero al menos, ya saben a qué tirarle cuando vayan a rentar o a comprar estas películas. Se los advertí.



martes 27 de diciembre de 2011

Día laboral de picarte los ojos…


Ya me serví café. Ya investigué de los trámites para cambiar la dirección en mi IFE. Ya hice la cita.
Ya vi qué necesito para sacar mi visa gringa. Ya me di cuenta de que necesito mi pasaporte. Y no lo traigo.
Ya empecé a armar la edición de Siriusfem.
Ya vi Woody Allen Jesus. Tres veces.
Fui al baño dos veces.
Chatié un poco con Tucho, porque es el único despierto a estas horas.
Ya hablé por teléfono.
Ya partimos pastel cumpleañero.
Ya pasé mis citas del próximo año a mi nueva agenda.
Ya elegí revistas de cocina para llevarme a casa.
Y son a penas las 11:32.
Ah. Y ya dije que sí a una nueva columna. De cine.

(Imagen: razlindaradzi.blogspot.com)

lunes 26 de diciembre de 2011

Y Dios, nos envió a su hijo

Hay pruebas irrefutables de que Jesús fue un hombre ejemplar. Ahora que andamos celebrando su cumple cumple, qué mejor que ver todo eso que fue Jesús... y cómo sería si viviera en estos momentos en este caótico mundo.


(Espero le entiendan... busqué con subtítulos, pero no existe aún)

martes 20 de diciembre de 2011

Violencia todo el tiempo

Y que llega el WARpig a mi vida. Por culpa de mi hermano Edgar. Claro, mi hermano acaba de descubrir los podcasts cuando yo tuve uno hace aaaaaaños… típico de tus familiares: Ay, hermanita, tienen una cápsula de radio bien bonita… y mis ojitos así: ¬¬. Ay, hermanita, hacen concursos en redes sociales, y mis ojos de nuevo así: ¬¬, yo los hacía en mi blog hace SEIS años.


Pero bueno, démosle chance al pequeño inocente que está despertando al mundo. El chiste es que descubrió los podcasts en iTunes y está fascinado con el del WARpig. Emocionado me puso varios y, confiésolo, me gustó lo que escuché.


Hace buenas reflexiones y voy a retomar una que me hizo casi aplaudir de pie. Es sobre la violencia: “Bájenle dos rayitas”.


¿De qué va? Pues de eso mismo, de “ya chale con la violencia disfrazada de muchas cosas”, lo cual viene muy al caso, en estas fechas y, bueno, todos los días, la neta.


“La agresión por la agresión es la habitual”. Es lo que vivimos todos los días, sobre todo en ciudades como la capital del país, ¿se fijan cómo conducen? Y en el interior del país, se nota en la frustración de los meseros, por ejemplo: te avientan las cosas.


La onda de la manejada me parece un ejemplo clarísimo, es una forma muy común de desahogar la neurosis.


Recuerdo un novio que tuve que era muy pasivo en la vida cotidiana: bonachón, les dicen. Todo era “lo que tú quieras”, excepto en la manejada. Me daba terror subirme con él, porque ahí sí: él era un cabrón. ¿Qué no sería mejor canalizar la furia, la ira, de otras formas menos... digamos, peligrosas?


Sí, todos tenemos frustraciones, corajes, enojos… pero ¿cómo lo sacamos? Generalmente no de la forma más sana. Un ejemplo que veo mucho es con los animales, ¿cómo les gritan histéricos al perrito que ladra (es su naturaleza) pero ante la vida van agachando la cabeza?


Y un GRAN ejemplo de la neurosis, de la agresividad que quiere salir de alguna forma, es Twitter:  “Muchabanda espera el momento para agredir… paraíso troll: Twitter. Hogar de violentos.” ¿Qué tal? Totalmente de acuerdo con el marrano de la guerra (o guerrero marrano, que “viene siendo” lo mismo). Creo que Twitter se está convirtiendo en la terapia que no tomamos, en los calzones que no tenemos.


Twitter se convierte en receptor de mierda y, por supuesto, en generador de mierda. Mierda mierda mierda.


Yo mejor les recomiendo que ahorren sus planes de datos (que baratos no son) y se paguen una terapita, les caería de perlas.


En fin, volvamos a la agresión, “¿Qué te agrede a ti? ¿Por qué agredes tú?... Odiamos la agresión, así que odiamos y agredimos.” En un mundo que nos jala a lo oscuro, pues damos el paso y nos metemos a la oscuridad; al juego, a la frustración, y “a ver de qué cuero salen más correas”.


“¿Cómo les pides que se controlen?  Toda esa agresión terminamos recibiéndolo todos en la cola del cine, en la vida cotidiana. Agresión es hasta no hacer nada.  La violencia se convierte en más violencia."


Y, claro “Hasta nos gusta responder las agresiones.”


Tómela.


Yo les hago una muy cordial invitación a que se dejen de, perdón, mamadas (ay, no, ya me puse agresiva también yo…).
Toma 2.
5,4,3,2, cue:


Yo les hago una muy cordial invitación a que sean honest@s consigo mism@s, a que vean en sí mism@s y el reflejo SUYO en el otro.


Es en serio lo de los planes de datos, ese es un tip muy mío. Yo he elegido mejor convivir cara a cara con la gente, tocarlos y, a cambio, no estar todo el tiempo disponible. Ese dinero que invertiría en un plan de datos mejor lo invierto en mí: en mis terapias, en estar mejor yo.


Por supuesto, cada quién tiene sus prioridades, cada quién sabe en qué gasta sus ingresos, pero les dejo esa mosca en la oreja.


Bueno, les dejo dos: ¿qué tan agresivo eres y cómo lo canalizas?


Piénsenlo.

Para escuchar el Podcast nomás píquenle aquí.
**Lata marca el número de su VuélvemeCuerda**


lunes 19 de diciembre de 2011

The good and the evil en época de regalitos



Imagine esta escena:  el angelito me habla a la derecha y el diablito a la izquierda. Al oído, no tan quedito como deberían.


El angelito trata de convencerme de ir hacia el bien, obviamente, de seguir por el buen camino comenzado desde hace tiempo. El diablito me habla de quedarme en el lugar oscuro, en los patrones que ya se rompieron y que por fuerza de costumbre, una tiende a repetir.


Y no, no hablo de comida marrana, de no hacer ejercicio y ese tipo de costumbres que, qué le vamos a hacer, sí están arraigados deep inside. No, hablo de otra cosa.


Les cuento mi triste y diabólica historia.


Iba yo feliz, lalalalala, paseando por los pasillos de cierta tienda cuyo nombre me guardaré (es uno de mis secretos) mirando entre objetos vintage, basura overpriced y una que otra joya. ¡Una Paquita!, grité al descubrir las revistas de moda de los años 50’s… Claro, yo las conocí porque mi abuela materna tenía muchas y en ellas descubrí la moda a la Jackie Kennedy que me moría por usar a mis tiernos… ¿8 años? Guantes largos, sombreros, faldas con crinolinas. Todo el glamour, pues. El ver esas revistas me llevaron a mi infancia, esa infancia en la que solo quieres crecer para poder usar de esos vestidos (¿qué importaba si eran los 80’s y me hubiera visto ridícula…?), también encontré patrones para hacer ropa de esa época (esos que venían en cajita) que quería comprar de inmediato (¿para qué?, buena pegunta)…


Luego me topé con unos LP de vinilo, unas jarras de rancho (no puedo definirlas de otra forma), carritos de esos de la colección de papá que destruimos,  tazas (las quiero todas), porta retratos con fotos de personas desconocidas… y de repente… una sorpresa.


Mi papá nada más me seguía, mientras yo corría por la tienda para alcanzarla y mis hermanos salían discretamente, fingiendo no conocerme…


Hagan de cuenta que el cielo se iluminó y salió un rayito de luz… alumbró exclusivamente el objeto y yo no podía soltarlo. Estaba como pegado a mí. Era… perfecto.


Lo compré, por supuesto.


El problema… sí, había un problema, el problema era para quién era perfecto. No, no era un regalo para mí. Era para alguien que hace poco tiempo ya no está en mi vida.


Era perfecto y lo compré para esa persona. Salí muy convencida de que quería que lo tuviera. Según yo, pocas lo apreciarían tanto como esa persona. Pero llegó el diablito.


Ya en el silencio del hogar se aparecieron las dudas: ¿Para qué diantres lo compré, si ya ni nos hablamos? Claro, una de mensa comprando regalos para alguien que ni se acuerda de ti. No, obvio, no se lo merece… El pinche diablo gritaba a mi oído mientras el flojonazo del angelito dormía. Estoy segura que dormía porque ni pío hacía.


El diablito ganó (obvio) y decidí vender el preciado objeto. De hecho, hasta pensé en  hacer negocio y todo. Seguramente habría gente interesada en los objetos encontrados, y yo podría enriquecerme a sus costillas (y sus carteras). Nombre, si el plan era perfecto.


Hasta hoy en la mañana. El pinche ángel por fin despertó (me late que el diablito le dio un valium para deshacerse de él) y empezó a endulzarme el oído: Pero si ese regalo no lo compraste porque lo mereciera o no, lo compraste porque se te dio la gana. ¿Qué no habíamos dejado ya ese tema de “doy porque me dan”? ¿En verdad puedes dar sin recibir nada?


Y así mi ojo.


Vaya, yo solita me puse la prueba. ¿No que muy Chuchita cuerera?


¿Será que podré regalar algo sin esperar nada a cambio, ni siquiera un “gracias”? ¿Habré llegado al punto real de alejarme lo suficiente como para dar sin peligro ni miedo?


No lo sé.


Mientras tanto, estas dos conciencias contradictorias me siguen murmurando, picando, retando. La historia no ha terminado.

jueves 15 de diciembre de 2011

Regalos de intercambio

Ay, sí, me siento como en la secun... bien felizota. Y, aunque claro que significa un gasto, lo estoy disfrutando: este año he comprado regalitos.

Todavía me hacen falta algunos, ya saben: el perfecto que vi hace 2 meses en el centro y que es ideal para equis, y el "no tengo la más remota idea", pero quizá lo compre.

Pero por el momento, el saldo ha sido positivo. Anoche con las muchachas del sur puro score, tanto que hasta lagrimita derramé.

Y hoy... recibí esto... ¿no es perfecto?


Ya les contaré del fin.

martes 13 de diciembre de 2011

List@s para el llanto del bebé

Cuenta regresiva


Nos preparamos para la llegada de la bebé. El tiempo ha pasado tan rápido; beba de MejorAmiga está a  nada de llegar al mundo por lo que me he metido al mundo de las señoras “preñis”. Qué cosa.

Todo un mundo


Si algo he aprendido al hacer textos sobre maternidad, es que leer tanto puede resultar nocivo. De verdad que todo te asusta, porque sí, hay cosas horribles que pueden sucederles a ti y a tu hijo/hija, entonces te pones paranoica. Las que no tenemos hijos, nos alegramos y casi juramos ante el tribunal gringo de cualquier serie de abogados que nunca nos embarazaremos.


Así que mejor informarse de lo básico y confiar. De todas formas, señoras y señores, errores van a cometer y el chamaco o la chamaca terminará yendo a terapia para superar los muchos traumas que algún detalle aparentemente insignificante les dejará. Por lo tanto, ¿para qué estresarse de más?


Pero un mundo que sí disfruté fue el de los babyshoweres. Está muy cagado, todo es tan cursi pero a la vez, bonito. La ropita es una cosa divina, las cobijitas, deliciosas (dicen que hasta los papás robarían algunas gustosos). Los jueguitos están muy chistosos, y no hablo de los de vestirse de bebé y eso, no; los que venden en Fantasías Miguel (porque al parecer TODAS vamos a surtirnos ahí): sopa de letras dificilísimas, nombres bizarros para el/la heredero/a, lotería de cosas de bebé (que incluye: “Mamá agotada”, “hermano en drogas”, “Papá que sirve de caballito” y otras cuantas monadas), pero definitivamente el mejor fue el “Basta con cosas de bebé”. Vieran qué bien se resuelve todo con agregarle “de peluche” a cualquier cosa. Por ejemplo, “Una Mont Blanc de peluche” o alguna locura de esas que no se nos ocurren.


En fin. Ya compartiré fotos de las retoñas y el retoño, porque ya se están despreñando mis amigas. La cuenta regresiva, está llegando a su fin.

lunes 5 de diciembre de 2011

De navidades y otros monstruos

Hoy platicaba con mi DoñaVuélveme Cuerda sobre lo mucho que mueve en tantísimas personas este molesto tema de la navidad.

Resulta que muchos asociamos la Navidad con “familia” y “amor”, pero ante la realidad, la falta de estos dos, de forma ideal, se da el terreno fértil para que salga cuanta porquería existe en las familias. Y nieguen que existen.

La gente presiona tanto, que cualquier cosita se convierte en una Caja de Pandora, que espera ser abierta. Entonces un cojín mal acomodado, una sopa salada o hasta un zapato mal boleado se convierten es válvula de escape.

Pobre Navidad…

Y a mí que tanto me gusta la época de frío, la moda, las bebidas calientitas, los intercambios que haces con custo, las reuniones de amigos y tanto que odio la imposición, los reclamos, los deber ser y que salga mi egoísmo puro y honesto al 100% al negarme a hacer cosas que quieren imponerme.

Pero así es la Navidad. Por eso, yo digo que ya no celebremos… que nos regalemos cosas por ahí de agosto y luego, por qué no, en noviembre y en enero. Que volvamos el Día de Reyes la fiesta más importante de México, en donde sea un Día de Gracias lleno de niños árabes, judíos, cristianos, anglicanos, ateos y budistas, que son honrados por magos y magas de los cuatro puntos del planeta. Que se honre la vida y las diferencias y no a un solo hombre (a él, eso le hubiera gustado).

Erradiquemos la Navidad y hagamos nuestra propia noche de Acción de Gracias, con intercambios que nos den cosquilleo y emoción como en la secundaria, donde brinquemos porque nos tocó nuestra mejkr amiga o corramos a cambiar el papelito porque tenemos el nombre del que nos cae gordo en nuestra mano.

¿O más bien es que yo añoro el pasado, ese pasado idealizado? ¿O es que me hizo mucho sentido lo que me dijo DoñaVuélvemeCuerda hoy? ¿O es que solo me pasa a mí…? No lo creo, pero, ¿no les pasa a ustedes también.

En fin, mejor me pongo a pensar qué voy a regalar en ese intercambio al que sí quise entrar.