viernes 13 de enero de 2012

Dejemos que las prisas nos rebasen


No sé en qué momento nos dieron pastillitas de prisitis… pero a todo queremos correr. Todo lo queremos rápido. Tampoco puedo afirmar si esto es un problema de los nacidos en los 70’s y después, o es un síntoma del Siglo XX, pero yo lo noto marcadamente en l@s miembros de mi generación y todavía peor, en las posteriores.

Corremos para todo.

Y el amor no está excluido.

¿Por qué tanta prisa por satisfacer una urgencia carnal, por un anhelo emocional? ¿Qué tan vacíos estamos que tenemos que llenarlo rápidamente como si no hubiera mañana? Nos atascamos, nos atragantamos, no le damos tiempo a que algo se vaya formando, a que tome cuerpo y volumen. Lo exprimimos de inmediato y, la mayoría de las veces, terminando desinflándose dejando… vacío.

Y no hablo sólo de las relaciones de pareja (en donde es mucho más palpable), hablo de TODO. Por ejemplo, de las palabras: qué rápido los adolescentes comienzan a AMAR  a alguien que conocen por Facebook, a ser mejores amig@s con alguien a quien conocieron la fiesta de anoche.

Todo rápido, como si una relación se formara de la noche a la mañana, sin tiempo de conocernos… ni de aprendernos nuestros nombres.

Hasta que llega el momento en que nos hartamos y empezamos, primero, a conocernos y partiendo de esa base, nos disponemos a relacionarnos con los otros: ya sé quién soy, me respeto y entonces sí puedo ver al otro, respetarlo, honrarlo y tal vez, quererlo.
Pero solo entonces.

Por supuesto que esta reflexión es añeja, años y años hemos pasado Raúl Mejía  y yo hablándolo en cafés morelianos y chilangos; creando teorías y tratando de explicar nuestras metidas de patas en búsqueda del amor pero solo saciando la pasión.  Al final, la moraleja del osado y bien ponderado amigo y escritor es: “Hay que administrar la nalga, Lata”.
“...o como lo llama el buen Mau Lira: "Encarecimiento de glúteo", Dice Raús.
Por eso me envió este texto, con todo y fuente, no nos vaya a acusar la ley SOPA de quién sabe qué.

Nomás, prepárense para las pedradas, damitas.

ANA BOLENA, Los tacones del deseo. Excélsior, 11 de enero, 2012.
“Hace poco me preguntaron que si darse a desear era equivalente a no pelar al susodicho, ¡error! Darse a desear es que, haciéndole saber que te interesa, deberá luchar por un espacio en tu corazoncito.

“De repente a las mujeres se nos cuatrapean las definiciones a la hora de la seducción, con tanta “literatura” mal interpretada de cómo ligarte a un hombre, nos hacemos bolas y terminamos tomando consejos que creímos que nos dieron o que en algún momento parecieron coherentes. Los hombres no son cavernícolas (bueno, algunos sí) a quienes podemos amaestrar como a un perrito se le enseña a dar la pata, lo que sí podemos es jugar el juego del cortejo como toda una hembra que se respete.

“Lo primero, esto dicho por hombres, es que una mujer que está 100% disponible pierde puntos. No quiere decir que cada que te invite a salir lo vas a mandar a la goma, pero de vez en vez vale la pena no cancelar los planes con las amigas y postergarle la cita para que se incremente su deseo de verte.
Cuando un hombre está detrás de los huesitos de una mujer mantiene su pensamiento en ella, motivado por el deseo sexual que crece sobre todo cuando no ha habido dicho contacto, así que es bueno mantenerlo por más tiempo macerando esas sensaciones. Un hombre necesita saber que le interesas, no porque se lo digas sino porque se lo demuestras.

“El ego masculino debe ser alimentado con alpiste para que no enloquezca de hambre, pero tampoco fomentar su engorda. ¿Qué quiero decir con eso? Pues que entrar al coqueteo de miradas, de repente una que otra caricia en su brazo o cualquier tipo de contacto semi romántico le reafirmará que va por buen camino contigo, pero tampoco hay que exagerar, lo que siempre debe estar claro es que una será la conquistada (en el mejor de los casos) y no la conquistadora. No se trata de ser mochilona, el sexo llegará cuando tenga que llegar, pero retrasar la hora del placer puede lograr que se acerque un poco más emocionalmente antes de saciar el instinto animal.

“A un hombre le gusta la mujer segura, eso de andar expresando los miedos e inseguridades demasiado pronto es un error. Nada de “es que siento que estoy gorda” o “no sé si me veo bien”, bla bla bla, una mujer no necesita ser 90, 60, 90 para ser atractiva y les pongo el mejor ejemplo: ¿recuerdan a Alessandra Rampolla, una de las sexólogas más famosas de Latinoamérica? Pues ella es una chica de osamenta ancha y en algún momento tuvo un cuerpo voluptuoso o lo que podríamos decir “gordita”, pues los hombres gustan mucho de ella, ¿y eso por qué es? Porque es una mujer que demuestra seguridad en sí misma, que tiene la capacidad de disfrutar y aceptar su cuerpo, y de convertirlo en su mejor arma de placer, ¿ven? Así que por el bien del futuro Romeo y de una, como Julieta, lo mejor es sentirse guapa, atractiva y maravillosa siempre. Esto va de la mano con temas más internos, ese ideal virginario de la niña sumisa y calladita sin ideas ni teorías propias está junto al garrote que mató al primer mamut o por lo menos le agradará al tipo de hombres que agarraba dicho garrote. Una mujer debe tener sus propios intereses, ideología, creencias, mundo, amistades, en fin, debe tener algo que le provoquen ganas de cazarla o casarla, de hacerla suya más que en cuerpo, en persona, en vida.

“Una dama debe ser dama en todo momento, menos en la cama. Una mujer con boca de carretonera baja las ganas (no lo digo yo, lo dicen ellos). Darse a desear no es colgarte un letrero de “No tocar” ni uno de “me urge que me toquen”, es como decir a punta de pestañeos que te agradan, que puedes designar tiempo de tu vida para conocer a aquel hombre que se interesó en ti. Pero como siempre les he dicho, queridas Cirilas, lo más bonito de todo es ser naturales, auténticas y ocurrentes, hacernos reír mutuamente, compartir y ser afines pero, sobre todo, fluir. Buena energía siempre. Adio!”


¿Qué opinan?

6 amables lectores han pasado... ¡valientes!:

El hombre del traje gris dijo...

Pues supongo son los mismos medios que te venden sexo por todos lados y que una mujer debe de ser independiente, "aventada" o no se como decirlo, quitarse tabus y madres asi... creo que eso impulsa a que quieras hacer todo en express olvidandose del arte o procedimiento de la seducción, haciendo que el resultado final sea insatisfactorio.

Es como la comida rápida, de momento parece antojable y despues te das cuenta de lo pinche que fue, que gastaste mucha lana y consumiste una porquería llena de calorías de las cuales hay que deshacerse...es mejor reservarse y deleitar el paladar solo con lo que vale la pena...en fin es un tema con mucha tela de donde cortar...

Y si A. Rampola es simpatica y obvio gustan los temas que da y la forma tan natural que los toca. por cierto de casualidad tienes su libro?

princesa de la calle melancolía dijo...

Prisas, amor, sexo.. parecen ir de la mano... a pesar de una o dos pedradas jaja estoy de acuerdo, pero yo agregaría que, en algunos casos el miedo se convierte en prisa.. es decir, conoces a alguien, juegas a vivirlo todo antes de que acabe.. pero eso impulsado por miedo de que las cosas acaben, o por miedo al compromiso... como dice el hombre del traje gris.. hay mucha tela de dónde cortar... y si, los saberes nos llegan después de los 30´s no?? de ahi que digan que la vida empieza a los 40´s.. jaja

Rodion Romanov Rashkolnikov dijo...

No es réplica, sino mera aclaración:

La mujer que está 100% disponible pierde puntos...
La mujer que se inventa compromisos para que no se note que está disponible pierde el doble de puntos. No inventen planes, mejor ocupen su vida en asuntos fuera de "la caza"

bLanche ʚïɞ dijo...

Gracias por este post. Como que lo escribiste para mí.
Cero prisas. Lo escribiré en mi agenda.

la mis dijo...

"¿Para qué correr hija? Si el hombre de cuya costilla saliste no vivirá toda la vida sin ti, porque desde antes de la fundación del mundo fueron hechos para sí. Tú para él y él para ti."

(Mi padre).

Zereth dijo...

Jo jo

siempre que leo ese tipo de textos con las verdades para ligar... pienso si quien lo escribe duerme solo.



De las prisas, ni los fajes ni la comida, que uno se indigesta. Yo la verdad no sé qué les pueda funcionar a los demás, a veces creo que se es o no una persona atractiva y eso ya es algo que se desarrolla no se genera. Si algo me funcionó invariablemente fue prestar atención a la persona, tampoco se trata de recoger escombro, una también tiene que seleccionar no "cazar" al primero que se deje. Creo que yo fui del tipo de conquistar dejando que me conquistaran, para evitarme la fatiga.